Un Boeing 737 perteneciente a una compañía subsidiaria de Cubana de Aviación se estrelló apenas despegó del aeropuerto José Martí de La Habana. Llevaba 113 personas a bordo (104 pasajeros y nueve tripulantes), se dirigía a la ciudad de Holguín, distante 670 kilómetros. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, se dirigió al lugar del accidente de manera inmediata, admitió, según la agencia AFP,  que “parece que hay un alto número de víctimas”.

Según la prensa local habría tres sobrevivientes en estado crítico, que ya fueron hospitalizados. Se encuentran en el Hospital Universitario General Calixto García, de la capital cubana. Entre los pasajeros figuraban cinco niños, uno de ellos menor de dos años. Ninguna persona en el avión era de nacionalidad cubana.

“El avión es un amasijo de hierros y otros materiales calcinados. Cayó sobre una siembra de boniatos, a 200 metros de las primeras edificaciones. Carros cisternas han apagado el fuego. Una veintena de ambulancias están trabajando en el lugar”, aseguró un periodista de la agencia AFP que llegó al lugar del accidente.