Un joven de 24 años oriundo de González Catán prepara un video juego que saldrá próximamente en donde un vecino de La Matanza lucha contra la corrupción policial y la delincuencia en el mayor distrito del Conurbano. Mira el video.

Esteban Muñoz, un joven de 24 años oriundo de González Catán lleva adelante el proyecto novedoso e innovador que despertó miradas de todo el mundo por estos días. Es el creador de “Bienvenidos a La Matanza”, el videojuego que transcurrirá dentro del distrito. Con la finalización de una primera etapa, su inventor busca financiamiento para expandirlo.

Muñoz cuenta que antes de iniciar con esta idea que comenzó a proyectarse en 2016 ya realizaba modificaciones de videojuegos poniéndole una impronta local. Es así que de tantas modificaciones realizadas sobre otros juegos, pensó que era una buena idea crear el propio. De esta manera surge Bienvenidos a La Matanza.

“El juego arranca en un espacio que es La Matanza, hay un ambiente de desastre, de robos, demasiada corrupción, a niveles cósmicos y en ese contexto aparece un personaje que busca cambiar todo eso. Este personaje está entrenado y va a buscar a los personajes siniestros para desbaratar bandas. Es un juego de rol y la solución depende de cada jugador”, explica Muñoz.

En ésta primera parte todo se recrea diferentes espacios de San Justo. Es así que están presentes escenarios como la Municipalidad, el Policlínico San Justo, La Jefatura de Policía, la Ruta 3, la rotonda y el shopping, entre otros.

“Por una cuestión técnica yo no puedo recrear toda La Matanza, lo que estoy recreando es un mapa de pequeñas dimensiones para poder recaudar fondos y pagar un equipo que me ayude a hacer eso. Esta primera parte se desarrolla en San Justo. Pero la idea es poder extenderlo hacia toda La Matanza”, explica el creador de Bienvenidos a La Matanza.

A la hora de contar sobre como recreó los escenarios, Muñoz recalca que fue a cada uno de los lugares personalmente para estudiarlos, “tenía que ir hasta los lugares y posicionarme buscando las dimensiones del lugar y pensando en que como sería en el juego. La gente me miraba raro”, cuenta entre risas.

FUENTE: Viví el Oeste