En el 2017 fue presentada como una gesta diplomática del Gobierno pero después de la primavera 2018 el sector atraviesa un pésimo momento producto de un retraso en la cosecha y en los estándares de ingresos a EE.UU.

“Esto lo hemos logrado trabajando todos juntos, este es el camino. En la mesa de competitividad escuchamos los planteos del sector que apuntan a crecer que es lo que todos queremos, generar nuevos puestos de trabajo y construir una Argentina federal”, de esta forma en Abril del 2017 Macri anunciaba la exportación de limones tucumanos a los Estados Unidos.

Dos años más tarde la situación es totalmente diferente, después del veranito exportador del 2018, las procesadoras locales atraviesan su peor momento. El retraso en la cosecha que provocó un tope en la capacidad de producción sumado a los cambios en los estándares exigidos por el Gobierno de Donald Trump para la exportación terminaron con los limones en la basura.

En ese momento Luis Miguel Etchevehere calificaba la exportación como un “hecho simbólico” por que los limones ingresaban “a uno de los mercados más exigentes del mundo” y que todo eso era “gracias a la política de reapertura de mercados implementada por este Gobierno”.

“Llevo un 25% de la cosecha, cuando para esta época tendría que estar en el 60%. La fruta está pasada de color y también de madurez”, comentó Diana Chediak, productora limonera de Burruyacu al diario La Nación.  Tucumán produce 1,5 millones de toneladas de limones y se estima que terminará arrojándose, por lo menos, un 10% de esa producción, lo que equivale a 150.000 toneladas.

Desde la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA) revelaron que “desde mediados de marzo -cuando empieza la cosecha- hasta hoy, se perdieron 45 días de trabajo. Hubo un efecto ‘puerta 12’. La producción salió toda de golpe y la industria no tiene la capacidad necesaria para procesar todo junto”.