El “Servicio Cívico Voluntario en Valores” es un proyecto que el Gobierno retoma para seducir al voto duro de derecha.

En plena campaña electoral, el gobierno de Macri apuesta a seducir al voto duro de derecha y lanzó una “colimba” voluntaria para jóvenes de entre 16 a 20 años que quieran formarse en “valores democráticos y republicanos”.

A través de una resolución, el Ministerio de Seguridad que conduce Patricia Bullrich creó el “Servicio Cívico Voluntario en Valores”, una iniciativa muy similar a un viejo proyecto que Julio Cobos impulsó cuando era vicepresidente y que incluso llegó a tener media sanción del Senado en el momento de mayor popularidad del mendocino.

De acuerdo a los fundamentos de la resolución, la nueva colimba estará dedicada a “brindar oportunidades de formación a los jóvenes a través de los valores democráticos y republicanos, que suponen compromiso cívico para que conozcan sus derechos y sus responsabilidades, sus capacidades y potencialidades personales”.

El Ministerio de Seguridad dispuso que esta formación (idéntica a los objetivos planteados en la formación escolar obligatoria) esté a cargo de la Gendarmería Nacional, que ofrecerá su “infraestructura” y “recursos humanos” para llevar a cabo el servicio, que comenzará con pruebas piloto hasta fin de año. Esas pruebas piloto comenzarán en Campo de Mayo, Mercedes, Jesús María, Santiago del Estero, Bariloche y González Catán.

En los fundamentos, el Gobierno sostiene que el servicio también busca estimular “el sentido del deber, la capacitación en nuevas destrezas y habilidades, el compromiso con el bien común y el estímulo a capacitarse continuamente, como herramientas para fortalecer su propia valoración, como personas capaces de generar un impacto positivo en su comunidad”.

La iniciativa oficial ya generó rechazos desde la oposición.  “El lugar de transmisión de valores es la familia, no la Gendarmería”, afirmó el fiscal Félix Crous en diálogo con radio 10. “Es una decisión muy peligrosa”, agregó el ex titular de la Procuraduría de Violencia Institucional, que habló de “militarización de los niños”.

Por su parte, María del Carmen Verdú, titular de la Correpi, dijo que con esto el Gobierno busca “adoctrinar a los chicos pobres”. “Esto es una extorsión: quieren adoctrinar por un plato de comida”, cuestionó la abogada, que agregó que el “eje fundamental de campaña del oficialismo es el voto bala”.

La ministra salió al cruce de las críticas y rechazó que se trate de un “servicio militar encubierto”. “Mi respuesta es que no lo es. Nosotros no queremos entrar en esas discusiones, porque son discusiones que parten de la idea de que hay un concepto equivocado. Argentina tiene que dejar de lado los preconceptos, respetar sus instituciones y ese discurso atrasa, quiere dejar a las fuerzas de seguridad afuera de la democracia y eso es una gran injusticia”, dijo Bullrich.

“No queremos preconceptos, no lo vamos a aceptar. (Los gendarmes) tienen las capacidades y las posibilidades. La tienen porque todos los días se forman personas que arrancan como jóvenes, y luego de algunos años salen formados para defender a la gente. Sin prejuicios por favor, sin estigmatizar, sino abriendo la cabeza y sin insultar”, completó Bullrich.