La ley de emergencia alimentaria, aprobada tras la presión de la organizaciones sociales, hizo que escale una interna feroz entre la ministra de Desarrollo Social y su par de Seguridad.

La gota que rebalsó el vaso llegó esta semana cuando la Bolsonaro con polleras cruzó al líder de la CTEP, Juan Grabois.

“La verdad, Patricia, que sos una desestabilizadora”, le espetó sin vueltas Stanley a Bullrich en la última reunión de gabinete cuando el acampe piquetero crecía en tensión hora a hora y Bullrich había salido a cruzar a Grabois. “Dije algo a favor tuyo: ustedes hacen un acuerdo y Grabois lo rompe”, se excusó Bullrich frente al resto de los ministros que se quedaron callados. El clima se cortaba con tijera.

La ministra de Seguridad, fiel a su estilo, considera que las organizaciones CTEP, Barrios de Pie y CCC, entre otras aumentaron su movilización en las calles y cree que es gracias a la asistencia que le brinda el propio gobierno, es decir Stanley. “Hace tres años y medio que tengo una mirada crítica de la política social. El poder piquetero sigue vivo y cada vez con más fuerza. Ella fue racional y Grabois no”, le dijo Bullrich a su entorno más cercano.

Stanley, en tanto, se defiende de las acusaciones por las reformas implementadas que incluyen mayores controles y la promoción del trabajo formal a pesar de la crisis económica. Es ella quien lleva el diálogo con las organizaciones sociales desde el día 1 de la gestión de Macri y cree que de no haber sido por los planes sociales todo hubiera estallado por el aire.

La esposa del jefe de Gabinete bonaerense, Federico Salvai, defiende los avances sociales logrados y la bancarización que permitió una llegada más directa a los beneficiarios, sin intermediaciones. “El 100% de las personas se reempadronaron, fueron a una oficina de la ANSeS, actualizaron sus datos, cada uno tiene su tarjeta. Es un error asociar el plan a las manifestaciones, las estructuras políticas no se financian de ahí”, retrucan desde Desarrollo Social.