La tragedia que dejó a 194 jóvenes sin vida sigue sin encontrar Justicia. A 15 años del hecho que conmovió a la sociedad y la política, sólo queda el recuerdo.

El caso Cromañón, con los 194 jóvenes que perdieron la vida entre las llamas, el monóxido de carbono y el horror, conmocionó al mundo entero y se convirtió en una herida que no cicatrizó jamás, que impregnó la cultura, impactó con su signo trágico en el mundo del rock y desató una crisis política que culminó con la destitución del entonces jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra. En la actualidad, a 15 años de aquel hecho, no queda nadie preso, sólo el recuerdo.

“El ser sobreviviente de Cromañón es una marca, es algo que te pasó y que no vas a borrar jamás. Hay casi 20 pibes que se suicidaron, aún hoy hay pibes que siguen matándose“, le dijo a Crónica Javier García, periodista e integrante de No Nos Cuenten Cromañón, quien debió salir del lugar pisando gente para salvar su vida. Eso es lo que ocurrió.

Entre tanta investigación, juicios, señalamiento de responsabilidades y denuncias, después de todo el tiempo transcurrido, ya no quedan detenidos por la tragedia que se desató por el fuego en el boliche de la zona de Once, en vísperas del Año Nuevo. Además, nunca se conoció quién encendió la bengala que inició el incendio.

Esa noche, el boliche República Cromañón recibía a la banda Callejeros, en el último concierto de ese 2004, pero el ritual rockero de la época marcaba que los fanáticos encendían bengalas y todo tipo de cotillón para seguir a sus músicos favoritos, en ese caso los surgidos de Villa Celina.

Una bengala “tres tiros” impactó, en la media sombra puesta para cubrir los paneles acústicos y todo se convirtió en tragedia, dado que el fuego comenzó a propagarse y con él, el ácido cianhídrico, producto de la combustión de la espuma de poliuretano de los paneles.

Los espectadores empezaron a correr desesperados a oscuras -se había cortado el suministro eléctrico- y la salida estaba cerrada, lo que produjo que muchos de los asistentes murieran en los primeros minutos. Otros fallecidos fueron quienes una vez que lograron salir, volvían a entrar para rescatar a algún amigo o familiar y el humo tóxico los abatió. El saldo trágico dejó 194 muertos y 1.432 heridos, lo que produjo un colapso en la red hospitalaria argentina la noche del 30 de diciembre.

Irregularidades

La investigación desnudó un sinfín de irregularidades, desde la capacidad del lugar -totalmente excedida- hasta la poca seguridad, la falta de reglamentación y la desidia de quienes tenían que revisar que todo funcionara con normalidad. La tragedia de Cromañón provocó la destitución de Aníbal Ibarra, quien fue reemplazado por Jorge Telerman, y la revisión de todos los locales para recitales en la ciudad de Buenos Aires, algo que sumió a la industria musical en una gran incertidumbre.

El gerente del lugar, el ya fallecido empresario Omar Chabán, fue detenido y encontrado responsable de la tragedia, junto con su mano derecha, Raúl Villarreal, así como también los integrantes de la banda Callejeros y varios funcionarios porteños, por la falta de inspección y control del lugar.

En 2009 la Justicia encontró responsables de la tragedia a Chabán, Diego Argañaraz (mánager de la banda) y el comisario Carlos Díaz, responsable de la comisaría 7ª, con jurisdicción en la zona, por “estrago doloso seguido de muerte y cohecho”, además de otros dos funcionarios por “incumplimiento de deberes”.

En la revisión del juicio, la Cámara de Casación cambió la carátula y pasó a “estrago culposo seguido de muerte”, por lo que condenó a los integrantes de Callejeros, y más tarde también fue sentenciado Rafael Levy, dueño del local. A 15 años de la tragedia no quedan detenidos por lo acontecido aquella fatídica madrugada. Chabán murió en noviembre de 2014 y en mayo de 2018 Patricio “Pato” Fontanet fue el último en recuperar su libertad.

El ex baterista de Callejeros, Eduardo Vázquez, está preso, pero por una condena a reclusión perpetua por el femicidio de su pareja, Wanda Taddei. Luego del tiempo transcurrido y las investigaciones realizadas, aún se desconoce el nombre de la persona que prendió la bengala que provocó el horror.

 

FUENTE: CRÓNICA