El periodista que publicó chats de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante el gobierno anterior, solicitó el “resguardo” de sus correos a fin.

La frase “Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, pareciera quedarle bien a Luis Majúl, quién solicitó a través de un escrito “el resguardo en debida forma de los supuestos mails que fueran acompañados como prueba por la denunciante y evitar su divulgaición o entrega a toda personas ajenas”. Se trata del mismo conductor que en tiempos macristas recibía “anónimos” con información para denunciar kirchneristas y lo transmitía en vivo sin ningún reparo.

La carta de Majúl surge a partir del nuevo caso de espionaje a personajes de la política, justicia, deporte, la cultura y de todo tipo que realizó el gobierno de Mauricio Macri e incluiría al propio periodista. El juez federal Marcelo Martínez de Giorgi ordenó este miércoles que se realice un peritaje sobre el disco rígido hallado en la Agencia Federal de Inteligencia, en el cual se encontraron los supuestos rastros de correos electrónicos “chupados” de dirigentes políticos y periodistas durante el gobierno de Macri.

El magistrado impulsó una serie de medidas de prueba solicitadas por el fiscal del caso, Jorge Di Lello, que la semana pasada solicitó la investigación de la denuncia presentada por la interventora de la AFI, Cristina Caamaño, e imputó al ex presidente Macri y a los ex jefes de ese organismo, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani.

Martínez de Giorgi ordenó también que la AFI remita copias de los legajos de los agentes mencionados en la denuncia judicial, como pidió Di Lello, y que se detalle la nómina del personal contratado en la agencia entre diciembre del 2015 y diciembre del 2019.

Para realizar el peritaje, el juez dio intervención a la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DaJuDeCo) del Poder Judicial de la Nación, que depende de la Corte Suprema desde que Macri lo decidió, y le requirió que informe qué tipo de información tiene el disco, si existen correos electrónicos, su titularidad, quiénes tuvieron acceso a esa información y si se pueden identificar discos extraíbles que se hubieran conectado a él.

De información surgen dos datos curiosos del expediente, que grafican las posturas y vinculaciones de algunos de los imputados y también de las víctimas del espionaje: mientras que Arribas, el ex titular de la AFI, se presentó en el expediente defendido por Alejandro Pérez Chada, el histórico abogado de Macri; el periodista Luis Majul lo hizo con la abogada Silvina Martínez, habitual panelista de su programa y denunciadora serial de ex funcionarios kirchneristas de la mano de Margarita Stolbizer.

Lo particular e insólito del caso de Majul es lo que ya anticipó ni bien se conoció su denuncia: teme que se conozca el contenido de sus intercambios vía correo electrónico, con la excusa de que sea una “operación” kirchnerista.

Majul solicitó a través de un escrito “el resguardo en debida forma de los supuestos mails que fueran acompañados como prueba por la denunciante y evitar su divulgaición o entrega a toda personas ajenas” a sus abogados. Y remata, a pesar de vanagloriarse en tiempos de macrismo cuando recibía “anónimos” con información para denunciar kirchneristas: “Ello a fin de no agraver el perjuicio de que fuera víctima”.

“UNICAMENTE autorizo a acceder a mis letrados a lo correos privados que se hayan acompañado como prueba toda vez que no solo existen cuestiones privadas, sino que también patrimoniales (como claves de cuentas bancarias) cuya divulgación o adulteración podrían ocasionarme perjuicio aún mayor”, completa el escrito de Majul.

Fuente: Política Argentina, El Destape