La bailarina quedó en el ojo de la tormenta tras compartir una historia de Instagram junto a su marido y su hija en la pileta. El uso de la palabra “lujuria” y el pedido de “soledad” a la menor desataron una ola de críticas por la exposición de la niña.
Noelia Marzol volvió a quedar en el centro del ring mediático, aunque esta vez el motivo no fue su despliegue artístico sino una publicación en sus redes que generó un repudio masivo. La actriz y bailarina de 39 años posteó un video donde se la ve disfrutando de una tarde de sol en la pileta de su casa junto a su marido, el exfutbolista Ramiro Arias, y su pequeña hija Alfonsina.
Lo que la protagonista intentó vender como un “blooper” cotidiano, cargado del humor picante que suele caracterizar a la pareja, terminó transformándose en un dolor de cabeza digital. En el fragmento, capturado para sus historias de Instagram, se observa a Marzol abrazada a Arias dentro del agua mientras la niña juega a pocos centímetros, intentando retratar —según la lógica de la bailarina— lo difícil que es hacerse un tiempo para el romance cuando hay chicos en casa.
Sin embargo, el guion del video fue lo que terminó de caldear los ánimos de sus seguidores. En medio de la grabación, la conductora interpela directamente a su hija con frases que fueron tildadas de “fuera de lugar”: “Alfi, ¿nos dejás a papá y mamá un ratito solitos?” y un tajante “Dejanos un rato tranquilos”. El remate de la discordia fue un texto que acompañaba la imagen: “Imposible tener un momento de lujuria”.
Esa mezcla de conceptos en presencia de una menor fue el disparador de un rechazo generalizado. La publicación no tardó en viralizarse y las redes se convirtieron en un tribunal que juzgó el contenido como inapropiado. A pesar de que Marzol suele manejarse con un tono descontracturado y transparente sobre su vida privada, en esta ocasión el “falso paso” mediático fue castigado duramente por la audiencia.
Los usuarios no se guardaron nada y señalaron que se cruzaron límites éticos al involucrar a una criatura en un mensaje con claras connotaciones sexuales. Entre las críticas más feroces, se leyeron comentarios como: “Va a estar linda esa reunión en el jardín cuando los llamen para preguntarles por qué la nena dice que ‘mi papá le da besos a mamá en las tetas y mamá me dice que me vaya’”, o el cuestionamiento a la contradicción de la famosa: “Pide intimidad a la hija pero se filma y sube el video a Internet”.
Para cerrar, el episodio reavivó una discusión más profunda sobre la “sharenting” (la sobreexposición de hijos en redes) y los alcances del humor en el ámbito público. Muchos especialistas en redes advierten que lo que para una familia es un chiste interno, al ser lanzado al ecosistema digital, puede ser interpretado de formas muy distintas y, en casos como este, terminar dañando la imagen de los propios protagonistas y la integridad simbólica de los menores.