El conjunto italiano evalúa renovarle a la Joya pero con una condición económica letal. Riquelme y compañía siguen de cerca la negociación, mientras los rumores de un desembarco en junio siguen alimentando la ilusión en la Ribera.

Paulo Dybala es el nombre que paraliza los corazones en Brandsen 805. El interés por su llegada es real y en el Mundo Boca saben que contar con un futbolista de semejante jerarquía representaría un salto de calidad abismal para el ataque, transformándose en la carta brava para pelear por la Copa Libertadores, el gran objetivo que desvela a todos este 2026.

Mientras el Consejo de Fútbol mantiene viva la llama de la esperanza, con las puertas abiertas de par en par tanto para la ventana de enero como para la de junio —esta última asoma como la más lógica por el vencimiento de su contrato con la Roma—, desde la capital italiana aterrizaron novedades que tienen al pueblo azul y oro con los nervios de punta.

Tras un calendario marcado por la irregularidad, donde los problemas físicos y la merma en el rodaje empañaron su brillo habitual, el cordobés empieza a tirar las cartas sobre la mesa para definir su destino. Por ahora, el 30 de junio quedaría con el pase en su poder, un escenario que en la Ribera siguen minuto a minuto sabiendo que, sin contrato de por medio, su vuelta al fútbol argentino dejaría de ser una utopía.

Lo cierto es que la “Dybalamanía” en Boca no es caprichosa y se alimenta de señales fuertes. Al deseo manifiesto de Juan Román Riquelme se le sumaron los explosivos dichos del padre de Leandro Paredes, quien tras el Superclásico confesó: “Sé cosas, sé que Paulo quiere venir. Tiene corazoncito de Boca. Escuché una conversación entre ellos, y Paulo le dijo que venía”. A esto se le acopló la revelación de Catherine Fulop, suegra del ex Instituto, quien adelantó que el futuro se definirá en invierno: “Si es, es para junio. Ahora no, ahora Oriana va a ser mamá en marzo y yo tengo pasaje para Roma en enero”.

Pero no todo es color de rosa en el horizonte xeneize. Desde Italia llegó un bombazo informativo que prendió las alarmas y podría trastocar los planes del club de cara al 2026, justo cuando se proyectaba contar con la Joya para las instancias de eliminación directa de la Libertadores, los cruces decisivos de la Copa Argentina y el arranque del Torneo Clausura.

Según reveló el diario La Repubblica, la dirigencia de la Loba estaría dispuesta a ofrecerle una extensión de contrato al delantero de 32 años antes de que el vínculo actual expire. Si bien todavía no hay una propuesta formal sobre el escritorio, ya se produjeron los primeros sondeos entre el club y el entorno del enganche para tantear el terreno de una posible continuidad.

Sin embargo, el ofrecimiento de la Roma viene con una “letra chica” que no le hace ninguna gracia al jugador. Para estampar la firma, Dybala debería aceptar una poda salarial salvaje; esto se debe a que Gian Piero Gasperini apunta a liderar un recambio generacional con mayoría de futbolistas Sub 30 y entiende que, a su edad y con sus antecedentes recientes de enfermería, el sueldo no puede ser el mismo que pactó allá por 2022.

Traducido en números, el campeón del mundo pasaría de percibir los 8.000.000 de euros actuales a cobrar apenas 3.000.000 de euros netos por temporada, lo que significa un recorte del 67,5%. En Boca frotan las manos ante esta posible fricción, especulando con que semejante rebaja acelere la salida. El factor determinante será el nivel que muestre el “21” en la Serie A y la Coppa Italia: si no recupera el protagonismo, su adiós a Europa será cuestión de tiempo.