El actor forma parte del elenco junto a Martín Bossi, Laurita Fernández, Guillermo Arengo y Esteban Prol.
Después de tres décadas, Gustavo Bermúdez volvió a subirse a un escenario en Mar del Plata, una ciudad que marcó momentos centrales de su trayectoria artística. El regreso se da con La cena de los tontos, una comedia que rompe récords de público en la temporada teatral y lo muestra en un registro distinto al que lo consagró en la televisión.
El actor forma parte del elenco junto a Martín Bossi, Laurita Fernández, Guillermo Arengo y Esteban Prol, en una obra que apuesta al humor sostenido y a la respuesta inmediata del público, función tras función.
La vuelta de Bermúdez a Mar del Plata tiene un fuerte componente emocional. Su última temporada en la ciudad había sido hace 30 años, cuando protagonizó Romeo y Julieta en el Teatro Neptuno, tras el éxito televisivo de Nano. Desde entonces, había regresado como espectador, pero no como actor en temporada.
“Es como reencontrarte con un amigo al que no ves hace años y sentir que fue ayer”, expresó el actor, al describir la sensación de caminar nuevamente por la ciudad y reencontrarse con escenarios que formaron parte de su historia personal y profesional.
De galán de telenovelas a la comedia
Reconocido por haber sido uno de los grandes galanes de la televisión argentina, Gustavo Bermúdez dejó una huella profunda en ficciones como Celeste, Antonella, Alén, luz de luna, Nano y Celeste siempre Celeste. Sin embargo, en esta etapa decidió correrse de ese lugar para enfocarse en un objetivo claro: hacer reír.
Según contó, la comedia representa un desafío distinto. “Hacer reír es difícil, y más para alguien cuya trayectoria no está basada en la comedia”, explicó. Aun así, destacó que la respuesta del público lo sorprende noche tras noche y convierte cada función en una experiencia nueva.
El personaje y la trama de la obra
En La cena de los tontos, Bermúdez interpreta a Pablo Barrantes, un hombre adinerado que organiza reuniones semanales con amigos bajo una consigna particular: invitar a un “tonto” sin que este lo sepa. La llegada del personaje de Francisco Pignon, interpretado por Martín Bossi, desata una sucesión de situaciones desopilantes que sostienen el ritmo de la obra.
El actor recordó que fue espectador de versiones anteriores de esta comedia en Mar del Plata y que la obra fue, justamente, la que terminó de convencerlo para volver al escenario. “Fue la comedia con la que más me reí sentado en la platea”, afirmó.
Un elenco fuerte y clima de equipo
Bermúdez destacó especialmente el clima de trabajo con el elenco. Subrayó la energía de Martín Bossi, a quien definió como un “buscador constante de risas”, y valoró la química grupal como una de las claves del éxito de la obra.
“Está todo dado para pasarla bien arriba del escenario y eso el público lo percibe”, aseguró, al referirse a la dinámica con sus compañeros y al profesionalismo del equipo.
Una carrera selectiva y una nueva etapa
Tras alejarse de la televisión y radicarse en el sur del país para dedicarse a la crianza de sus hijas, Bermúdez regresó a la actuación en 2014 con Somos familia. Desde entonces, eligió proyectos puntuales, combinando actuación y producción, como ocurrió recientemente en Los protectores para Star+.