El “Mellizo” tiene todo acordado para convertirse en el nuevo refuerzo del Xeneize para este 2026.
La caída de la negociación por el colombiano Marino Hinestroza, quien finalmente plantó a Boca para irse al Vasco Da Gama tras un mes de charlas, fue un cachetazo inesperado para el Consejo de Fútbol. Sin embargo, el golpe sirvió como combustible para que Juan Román Riquelme apretara el acelerador por uno de sus amores imposibles: Ángel Romero. Las gestiones por el atacante paraguayo de 33 años avanzaron a pasos agigantados y el acuerdo entre el presidente y el jugador ya sería una realidad total.
El panorama para su llegada es inmejorable, ya que el delantero se encuentra con la libertad de acción tras haber finalizado su vínculo con el Corinthians. En el conjunto paulista, Romero cerró una etapa histórica dividida en dos ciclos (2015-2018 y 2023-2025), donde alcanzó la impactante cifra de 377 partidos y 67 gritos sagrados. A pesar de haber disputado 53 encuentros el año pasado, la falta de sintonía con el DT Dorival Júnior marcó el fin de su estadía en Brasil, donde se despidió como uno de los extranjeros más icónicos del club.
Esta “novela” tiene raíces profundas, ya que Ángel es un viejo anhelo de Román desde el inicio de su gestión. Allá por el 2022, Boca estuvo a nada de abrocharlo, pero en aquel entonces el futbolista prefirió el rumbo del Cruz Azul mexicano antes de su vuelta al Timao. Esta vez, con el pase en su poder y un contexto que lo favorece, el paraguayo parece estar decidido a cumplir el viejo deseo del líder del Consejo de Fútbol y ponerse de una vez la azul y oro.
En las últimas horas, la carga de Boca por el jugador fue a fondo. Romero se encuentra actualmente en Luque, poniéndose a punto físicamente en el predio de la Conmebol junto a su hermano Óscar, quien también pasó por el club de la Ribera. “Entrenando juntos, con la mente puesta en todo”, postearon en sus redes sociales, dejando ver que el ritmo de competencia sigue intacto. La urgencia del Xeneize es tal que la intención es que el atacante aterrice en Argentina este mismo viernes para sellar su incorporación.
Si no surgen imprevistos de último momento, Ángel se someterá a los estudios médicos mañana mismo para luego estampar la firma en su contrato. Es el refuerzo que el club necesitaba para dar un golpe de efecto en el mercado de pases y sumar una cuota de experiencia internacional a un plantel que tiene la vara muy alta para esta temporada 2026, buscando dejar atrás el sabor amargo de los pases frustrados.
Desde lo táctico, la llegada de Romero le ofrece a Claudio Úbeda una versatilidad que hoy el equipo no tiene. Aunque en Brasil se destacó como extremo por izquierda —portando la mítica número 11—, el paraguayo conoce de memoria el oficio de centrodelantero. Su paso por San Lorenzo dio fe de su capacidad para “fajarse” con los centrales rivales y ocupar el área con agresividad, una faceta que le vendría como anillo al dedo a la delantera boquense.
Para el “Sifón” Úbeda, este desembarco es música para sus oídos en medio de un panorama adverso. Con la enfermería llena y todos los referentes de área actualmente lesionados, contar con un jugador que puede rotar por todo el frente de ataque y plantarse como un “9” de jerarquía es una solución caída del cielo. Boca espera que Ángel sea el desequilibrio necesario para un arranque de año que promete ser tan intenso como el mercado mismo.