La ola de calor se intensificará durante el fin de semana y alcanzará su punto más crítico el lunes, aunque las lluvias ya asoman en el horizonte para ponerle fin al sofocón.

Según los últimos reportes meteorológicos, la región metropolitana ingresa en un ciclo de temperaturas agobiantes que irá creciendo con el correr de las horas, tocando un techo sofocante recién a principios de la semana que viene. Sin embargo, no todas son malas noticias: los especialistas ya le pusieron una fecha de vencimiento concreta a este “incendio” veraniego gracias a la llegada de un frente de inestabilidad.

Para este viernes 23 de enero, se espera que el mercurio trepe hasta los 31°C en una jornada que alternará entre el cielo despejado y algunos intervalos nubosos. Esta tónica de calor seco se profundizará durante el sábado 24 y el domingo 25; para el fin de semana se prevén máximas de 32°C, con noches que no darán respiro, ya que las mínimas se ubicarán en los 24°C y 25°C respectivamente, dificultando el descanso de los vecinos.

El verdadero “Día D” del calor extremo será el lunes 26 de enero. Para el inicio de la última semana del mes, se pronostica un pico térmico que convertirá a la Ciudad en un auténtico horno, con una temperatura máxima que escalará hasta los 35°C. Será el momento de mayor presión sobre el sistema eléctrico y la salud, en lo que se perfila como una de las jornadas más sofocantes de lo que va de este 2026.

La buena noticia es que el cambio de masa de aire comenzará a sentirse poco después. Si bien el martes 27 todavía se presentará caluroso con una marca de 31°C, la humedad empezará a ganar terreno y la inestabilidad se hará notar en el ambiente. Este escenario de transición será el preludio necesario para que el sistema de mal tiempo termine de desplazar al bloqueo de aire caliente que hoy domina el AMBA.

De acuerdo con el pronóstico extendido, las precipitaciones que traerán el alivio esperado desembarcarán finalmente el miércoles 28 de enero. Para la tarde de ese día se anuncian lluvias débiles que marcarán el quiebre de la ola de calor y el inicio de un paulatino descenso térmico. Esta condición de inestabilidad persistirá durante el jueves 29, logrando que la máxima caiga por debajo de la barrera de los 30 grados, estacionándose en unos mucho más tolerables 29°C.

El alivio se consolidará de manera definitiva hacia el viernes 30 de enero, cerrando el mes con condiciones climáticas ideales. Con una máxima que se mantendrá en los 29°C y una mínima que bajará hasta los 22°C, el aire fresco volverá a circular por las calles de Buenos Aires, permitiendo que la ciudad recupere el aliento tras una semana marcada por el rigor del sol y las altas presiones.