Las cámaras captaron un momento de confusión del “Ruso” en el gol del Pincha y su posterior desahogo con el empate del Changuito Zeballos.
La victoria de Estudiantes ante Boca este miércoles por la noche tuvo un condimento extra que se llevó todas las miradas fuera del campo de juego. Santiago Ascacibar, el hombre que sacudió el mercado de pases hace apenas 48 horas, regresó al estadio UNO pero esta vez como espectador y con la delegación “Xeneize”.
El momento más particular de la noche ocurrió antes de la media hora de juego, cuando el defensor Santiago Núñez puso en ventaja al Pincha tras una pelota parada. Las cámaras captaron al “Ruso” en una reacción instintiva: ante el gol de su ex equipo, al mediocampista pareció escapársele un amague de grito de gol, un reflejo condicionado tras años de ser el emblema y capitán del conjunto platense. Sin embargo, minutos más tarde, el profesionalismo y su nueva realidad ganaron la pulseada cuando el Changuito Zeballos marcó la igualdad para Boca, momento en el cual se lo vio gritarlo con fuerza, casi como un desahogo necesario para terminar de “ponerse” la azul y oro ante los ojos del mundo.
La transferencia de Ascacibar a Boca no fue un pase más, sino que dejó heridas abiertas en la ciudad de las diagonales. Como uno de los máximos referentes de la historia reciente de Estudiantes, su salida repentina apenas iniciado el torneo generó un profundo malestar en gran parte de la hinchada albirroja, que todavía no digiere ver a su ídolo en la vereda de enfrente. El destino, siempre caprichoso, decidió que su primer partido como jugador xeneize fuera justamente contra el club que lo vio nacer, obligándolo a enfrentar su pasado de manera inmediata desde la frialdad del palco.
El volante de 28 años había sido presentado oficialmente apenas el martes en Boca Predio, en un acto de alto perfil encabezado por Juan Román Riquelme y junto al paraguayo Ángel Romero. A pesar de que llegó con ritmo de competencia tras haber sido titular el viernes pasado en el empate de Estudiantes ante Independiente, el cuerpo técnico de Claudio Úbeda decidió preservarlo y no incluirlo en la lista de convocados para este duelo en La Plata. La intención del entrenador es darle unos días de margen para que se adapte al nuevo esquema táctico y al grupo, evitando también la exposición extrema de debutar en el césped de UNO con otra camiseta.
Durante gran parte del segundo tiempo, se pudo ver a un Ascacibar distendido compartiendo charlas con Merentiel, aunque su lenguaje corporal denotaba la tensión de quien todavía se está mudando de casa. Para el “Ruso”, la noche terminó con el sabor amargo de la derrota de su nuevo equipo, pero con la certeza de que el “trámite” más difícil a nivel emocional ya quedó atrás. Ahora, el foco del mediocampista estará puesto ciento por ciento en su puesta a punto en Ezeiza para estar a disposición de Úbeda lo antes posible.
Con el mercado de pases todavía al rojo vivo, Boca celebra haberle arrebatado al León a su gran capitán, mientras que en City Bell mastican bronca pero celebran un triunfo que los acomoda en la tabla. El camino de Ascacibar en la Ribera recién comienza, y tras el bautismo de fuego que significó ver el partido desde el palco, el próximo paso será saltar a la cancha para demostrar la jerarquía que lo trajo hasta acá y ganarse definitivamente el corazón de la 12.