El objetivo declarado es combatir lo que consideran “operaciones de la casta”.
El ecosistema digital del Gobierno libertario sumó una nueva y potente herramienta en este inicio de febrero de 2026. Bajo el nombre de Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina, el Ejecutivo lanzó una cuenta en X dedicada exclusivamente a “desmentir la mentira”. El propio Javier Milei celebró la iniciativa en sus redes, asegurando que servirá para dejar en evidencia las maniobras de los medios de comunicación que buscan perjudicar su gestión.
Esta nueva cuenta no llega sola, sino que se integra a una vasta red de perfiles oficiales que ya incluye a la Oficina del Presidente, la Vocería y las cuentas personales del mandatario y su Jefe de Gabinete. Sin embargo, su función será mucho más agresiva y específica: el monitoreo activo y la respuesta directa ante cualquier información que el Gobierno considere falsa o malintencionada, señalando culpables con nombre y apellido.
El lanzamiento no parece ser azaroso, sino que responde a la necesidad de unificar el discurso oficial tras una serie de traspiés comunicativos. El detonante principal fue la reciente y escandalosa renuncia de Marco Lavagna al INDEC, que generó un torbellino de versiones contradictorias desde las propias filas oficiales. Con esta nueva oficina, el Ejecutivo busca evitar que las internas terminen filtrándose como relatos contrapuestos ante la opinión pública.
Desde el oficialismo defienden la medida argumentando que “solo informar no alcanza” cuando la desinformación avanza a gran velocidad. En su texto inaugural, la oficina sostiene que su misión es hacer que “la verdad vuelva a ser información”, posicionándose como un contrapeso necesario frente a lo que califican como censura encubierta de los sectores vinculados a la izquierda y la política tradicional.
Para los críticos y analistas políticos, la creación de este organismo guarda similitudes inquietantes con el Ministerio de la Verdad de la novela “1984” de George Orwell. La preocupación radica en la delgada línea que separa la información institucional del uso de recursos públicos para desacreditar el trabajo periodístico. El tono rimbombante y ceremonioso del anuncio oficial no ha hecho más que alimentar estas sospechas en el arco opositor.
En la práctica, la Oficina de Respuesta Oficial funcionará como una “vocería de la vocería”, centralizando las réplicas ante cualquier controversia mediática. El Gobierno apuesta a que esta centralización le devuelva la iniciativa en la batalla cultural de las redes sociales. Por ahora, el “ejército” de militantes virtuales ya tiene un nuevo cuartel general desde el cual operar con el sello de la República Argentina.