Un diseñador platense transformó el icónico souvenir de Mar del Plata en una web minimalista. Con estética pixel art y un código de colores infalible, la página busca simplificar el pronóstico apelando a la nostalgia de millones de argentinos.

En el centro de una pantalla casi vacía, un lobo marino pixelado lo dice todo. No hay mapas complejos ni porcentajes de probabilidad. Solo una figura conocida para cualquiera que haya pisado la costa argentina y un código simple que anticipa si conviene salir con paraguas. Así funciona cositodelclima.com, la web que traduce un objeto popular en una experiencia digital mínima.

Detrás del proyecto está Ulises Siriczman, un joven diseñador de productos digitales formado en la Universidad Nacional de La Plata. El sitio replica la lógica del clásico souvenir de resina que cambia de color según la humedad: celeste si no se esperan lluvias y rosa si hay precipitaciones en el pronóstico.


La idea nació durante un viaje con amigos a Villa Gesell el año pasado. El diseñador contó que la iniciativa fue pensada para quienes no pudieron viajar a la costa. La estética pixel art surgió de una foto del lobo marino que Ulises tiene en su propia casa, buscando un estilo retro que dialogue con los videos de fondo.

“Me tomó un tiempo llevarla a cabo y que funcione. Cuando lo vi andar por primera vez, me puso muy contento”, recordó Siriczman sobre el proceso de desarrollo.

Desde lo técnico, el sitio prioriza la velocidad. Utiliza una lista estática de ciudades para evitar demoras y toma los datos meteorológicos en tiempo real desde la API de OpenWeatherMap. Esta simplicidad garantiza una respuesta inmediata en un ecosistema de aplicaciones móviles que suelen estar saturadas de información.


Más allá de su función práctica, el sitio se convirtió en una pieza de memoria afectiva. Tras viralizarse en redes sociales como X (Twitter), Ulises empezó a recibir mensajes de usuarios que asociaban el lobo digital con recuerdos de la infancia. La web logró conectar con las historias de repisas en casas de abuelas y adornos en ventanas de antiguos livings.

“Al final, luego de viralizarse, el sitio quedó más como una pieza de memoria colectiva. Aparecieron muchas historias lindas de familia, memorias de seres queridos y comentarios que apelaban a la nostalgia”, señaló su creador.

El “cosito” original funciona gracias a sales higroscópicas que reaccionan a la humedad ambiente. Aunque no tiene la precisión de un satélite, su popularidad radicó durante décadas en ser un indicador visual rápido e intuitivo. La versión digital de Siriczman rescata esa esencia: menos números y más intuición cotidiana.


En un mundo dominado por el exceso de datos, esta propuesta platense ofrece lo contrario. Reduce el clima a un signo y confía en una convención que ya habita en el ADN cultural argentino. Es una herramienta que no intenta explicar el tiempo, sino interpretarlo con el mismo código que durante años colgó de los balcones de todo el país en este 2026.