El hombre de confianza de Javier Milei dejó la presidencia de la empresa estatal en medio de un clima de tensión y denuncias por presuntas irregularidades.

El organigrama de La Libertad Avanza sufrió una baja de peso en un área estratégica este inicio de febrero de 2026. Demián Reidel, el físico y máster en matemáticas financieras que integraba el círculo íntimo del Presidente, oficializó su renuncia a la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina (NASA). La dimisión llega tras una semana marcada por denuncias sobre presuntas irregularidades en su gestión al frente de las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse.

Reidel ostenta un currículum que lo posicionaba como una de las mentes más brillantes del equipo oficialista. Egresado del Instituto Balseiro e investigador en la Universidad de Harvard, su paso por gigantes de Wall Street como JP Morgan y Goldman Sachs le otorgó un aura de autoridad técnica indiscutible. Sin embargo, su perfil académico y financiero no bastó para blindarlo frente a las internas políticas y los cuestionamientos administrativos en el sector nuclear.


Su relación con el poder central ya había sufrido un sismo importante en julio del año pasado. En aquel entonces, mientras se desempeñaba como Jefe del Consejo de Asesores Económicos, Reidel quedó en el ojo de la tormenta por una declaración que el arco político consideró inaceptable. El físico afirmó sin rodeos lo que pensaba de la coyuntura social, sellando su salida del asesoramiento directo en la Casa Rosada.

“El único problema de la Argentina es que está llena de argentinos”, fue la frase punzante que lanzó Reidel y que forzó al entonces Jefe de Gabinete a oficializar su primera renuncia mediante decreto, aunque se mantuvo al frente de la estatal nuclear hasta esta semana.

Desde abril de 2025, cuando asumió la conducción de NASA, Reidel intentó aplicar una lógica de eficiencia privada en una estructura estatal históricamente compleja. Su gestión estuvo bajo la lupa no solo por su visión de mercado, sino también por las tensiones con los cuadros técnicos de carrera del sector atómico. Las recientes denuncias por irregularidades terminaron de socavar un apoyo presidencial que, hasta hace poco, parecía inquebrantable.


La salida de Reidel representa el alejamiento de uno de los pocos cuadros que lograba unir el mundo de la física teórica con la estrategia de deuda externa y la gestión pública. Profesor en la Universidad Torcuato Di Tella y exvicepresidente del Banco Central durante el macrismo, su nombre siempre sonó como una carta fuerte para cualquier cargo económico de relevancia, incluido el manejo del BCRA que finalmente quedó en manos de Santiago Bausili.

Con su renuncia confirmada, el Gobierno busca ahora un reemplazo que pueda dar estabilidad a un área sensible como la energía nuclear en pleno verano. Mientras tanto, Reidel parece encaminado a retomar su labor académica en los Estados Unidos, lejos de los focos de la política local. Su paso por la gestión pública deja un rastro de definiciones técnicas sólidas, pero también el recuerdo de una lengua filosa que terminó por acelerar su despedida.