Mientras el Senado debate el proyecto que sufrió 28 modificaciones para lograr consenso, la tensión en las calles escaló rápidamente. Un grupo reducido se enfrentó a la policía y se registró una brutal represión con más de 30 heridos.
El reloj marcó las 11 de la mañana de este miércoles 11 de febrero de 2026 cuando el Senado dio inicio al tratamiento de la ambiciosa Reforma Laboral. El texto que llegó al recinto no es el original: tras negociaciones febriles, el Gobierno debió aceptar 28 cambios para garantizar el acompañamiento de los gobernadores y evitar un quiebre total con la cúpula de la CGT. Sin embargo, el consenso logrado en los despachos no se tradujo en calma en las calles.
A media tarde, el clima frente al Congreso Nacional se quebró. Un grupo de aproximadamente 30 manifestantes comenzó a arrojar piedras contra el vallado perimetral, lo que desató una respuesta inmediata de las fuerzas de seguridad. El uso de balas de goma, gases y camiones hidrantes transformó la plaza en un escenario de batalla campal, mientras el grueso de la columna de la CGT y las dos CTA retrocedía para evitar quedar atrapado en el fuego cruzado.
Córdoba: el foco más violento
Si bien en Buenos Aires los incidentes fueron focalizados, en Córdoba Capital la situación tomó un tinte mucho más dramático. Las organizaciones sociales denunciaron una “brutal represión” que dejó un saldo de más de 30 heridos y varios detenidos. La saña del operativo policial fue interpretada por los manifestantes como una señal política directa del gobierno provincial hacia la Casa Rosada.
“Creo que es un gesto político del gobierno de la provincia; hay una decisión política evidente de acompañar y dar una señal porque esta saña no se explica”, denunció el docente universitario Raúl Gómez a Radio 750, tras recibir un balazo de goma a quemarropa.