Un joven fue captado deslizándose por las veredas de Japón imitando literalmente los movimientos de un reptil. El registro reabrió el debate en las plataformas digitales sobre las identidades animales y la delgada línea entre la expresión personal y el rechazo social.
Japón, un país reconocido mundialmente por su orden y apego a las normas de convivencia, se vio sacudido esta semana por una imagen fuera de lo común. Un video viral muestra a un joven, identificado como un therian serpiente, desplazándose por la vía pública utilizando únicamente la fuerza de sus brazos y el torso para recrear el zigzagueo de un reptil. La escena dejó atónitos tanto a los peatones locales como a los turistas que caminaban por el asfalto.
El contenido, que tuvo su origen en TikTok, no tardó en migrar con fuerza hacia Instagram y X (antes Twitter), donde la discusión alcanzó niveles de máxima intensidad. En esta última red, el video acumuló millones de reproducciones y una avalancha de comentarios que oscilaron entre el asombro, la ironía y el escepticismo ante la particular forma de desplazamiento del individuo.
Therians vs. Furries: ¿Cuál es la diferencia?
Para muchos usuarios, este comportamiento resultó difícil de clasificar, pero los especialistas marcan una distinción clara en el mundo de las subculturas de identidad animal:
- Furries: Se vinculan con la estética animal principalmente a través de disfraces (fursuits) con fines recreativos, artísticos o de actuación.
- Therians: Sostienen que su conexión es identitaria. Se autoperciben, al menos parcialmente, como animales. No es un “disfraz”, sino una forma de sentir y habitar el cuerpo que nació en comunidades online en los años 90.
Las reacciones en las redes sociales no se hicieron esperar y reflejaron una fuerte polarización. Muchos usuarios utilizaron el humor ácido para cuestionar la legalidad y el trasfondo social de estas conductas en espacios públicos:
“Esto no puede ser legal”, “¿Qué es Pokémon Go esto?”, “¡No nos extinguimos de milagro!” y “Esto pasa gracias a las campañas anti bullying”, fueron algunos de los mensajes más compartidos en X.
A pesar de las críticas, algunos especialistas sostienen que este fenómeno no debe ser catalogado de manera simplista como un trastorno, sino como una forma alternativa de identidad que ha encontrado en la visibilidad de las redes sociales un terreno fértil para su expansión global.
El fenómeno llega a la Argentina
Lo que comenzó como un video aislado en Asia parece ser parte de una tendencia en crecimiento que ya tiene sus réplicas locales. Recientemente, se han reportado casos similares en Argentina, donde personas que se autoperciben como perros, gatos o zorros han sido vistas emulando comportamientos animales en plazas y parques públicos de Buenos Aires y otras provincias.
Esta expansión de la “expresión animal” plantea nuevos desafíos para la convivencia en el espacio urbano de este 2026. Mientras algunos lo ven como un ejercicio de libertad individual, otros lo consideran una transgresión a las normas sociales básicas. Lo cierto es que, impulsado por el algoritmo, el “hombre serpiente” de Japón ya se convirtió en el nuevo emblema de una comunidad que busca dejar de esconderse.