Nicolás Diez le ganó la pulseada al Muñeco con un fútbol de alto vuelo contra un River completamente perdido.

La Paternal fue el escenario de una batalla táctica que terminó por desbordar al cuerpo técnico de Núñez. Ambos equipos llegaban con la urgencia de lavar su imagen tras caídas previas, pero fue Nicolás Diez quien mejor leyó el tablero. Mientras el entrenador local rompió su propio esquema para juntar a los creativos, Gallardo intentó blindarse con un “arbolito” (4-3-2-1) que terminó siendo una estructura rígida y sin alma frente a la fluidez del “Bicho”.

El acierto de Diez radicó en sacar a un peso pesado como Enzo Pérez para darle rienda suelta a Nicolás Oroz, quien formó una sociedad letal con Lescano, Viveros y López Muñoz. River, que apostó por la vuelta de Marcos Acuña y Galoppo en el medio, nunca pudo hacer pie. La intención de batallar el mediocampo se diluyó ante el toque y el control de un Argentinos que, a pesar de lo trabado del inicio, siempre pareció tener un segundo más de lucidez.

La noche de River pasó de gris a oscura cuando el árbitro Andrés Merlos decidió expulsar a Marcelo Gallardo por un supuesto aplauso irónico. Sin su líder en el banco, el equipo intentó reaccionar en el complemento con el ingreso de Ian Subiabre, logrando una leve mejora con un esquema 4-4-2 más directo. Sin embargo, la mala fortuna se ensañó con el “Millonario”: tras el debut de la joya Kendry Páez, se lesionó Moreno y su reemplazo, Juan Portillo, duró apenas cinco minutos en cancha por una rotura de rodilla.

Sin cambios disponibles, River terminó disputando los minutos finales con diez jugadores y una impotencia que preocupa a todo Núñez. La inexpresividad futbolística y los errores defensivos que se pagaron caros contra Tigre volvieron a aparecer en La Paternal, dejando a Gallardo frente a un panorama de incertidumbre total. El respeto excesivo por el planteo del rival y la falta de peso ofensivo confirman que el “mazazo” del Monumental todavía tiene al equipo en estado de shock.