La presencia de Bettina Angeletti en el avión presidencial desató una interna feroz que la Vicepresidenta no dejó pasar en sus redes sociales.
El viaje de Manuel Adorni a Nueva York para la “Argentina Week” quedó empañado por la presencia de su esposa, Bettina Angeletti, en la comitiva oficial. Lo que debía ser una misión para atraer inversiones se transformó en un foco de conflicto ético y judicial tras confirmarse que la mujer se trasladó en el avión presidencial. El vocero intentó justificar la situación como una necesidad de “apoyo emocional” durante sus extenuantes jornadas laborales en el exterior.
Adorni explicó que su compañera ya había pagado un pasaje de 5.345 dólares por su cuenta con fecha de febrero, pero que finalmente fue invitada a subir al avión de Presidencia por un cambio de agenda. “No le gastamos ni un peso al Estado”, aseguró el funcionario, aunque sus palabras no lograron frenar las críticas sobre el uso de recursos públicos para fines familiares. Persisten dudas sobre si ese dinero fue reintegrado al erario público o cómo se cubrieron los gastos de estadía.

La polémica escaló rápidamente cuando la vicepresidenta Victoria Villarruel decidió meterse en la discusión a través de su cuenta de Instagram. Con una ironía que evidencia su distanciamiento del Poder Ejecutivo, compartió el comentario de un seguidor que rezaba: “El ajuste lo paga la política, jajaja”. Este gesto no solo alimentó el malestar social, sino que también dejó al descubierto las grietas políticas internas que atraviesa el Gobierno en este marzo de 2026.
Mientras los funcionarios y gobernadores intentan convencer a los fondos de inversión sobre el potencial minero del país, la atención mediática se mantiene fija en el rol de Angeletti. El portavoz insiste en que ella realizó actividades paralelas y que su presencia fue puramente logística para evitar desencuentros aeroportuarios. Sin embargo, la presión mediática y la posible apertura de una causa judicial mantienen al entorno presidencial en un estado de alerta constante.