Lo que empezó como una respuesta a la sequía y el avance de los pumas terminó en un éxito de ventas. En Chubut, el burro asoma como la alternativa productiva para campos donde las vacas y ovejas ya no pueden sobrevivir.
La Patagonia vuelve a sorprender con su capacidad de adaptación. En las últimas horas, una carnicería de Trelew se convirtió en el centro de atención tras agotar en tiempo récord todos sus cortes de carne de burro. Lo que muchos podrían ver como una curiosidad gastronómica es, en realidad, el resultado de un proyecto productivo de dos años que busca salvar los campos de la región.
El impulsor de esta iniciativa, el productor Julio Cittadini, encontró en el burro una solución a un problema que viene asfixiando a los productores del sur: la degradación de los campos. A diferencia de lo que ocurre en la Pampa Húmeda, el suelo chubutense enfrenta desafíos extremos que hicieron que la cría tradicional de vacas y ovejas sea, en muchos casos, inviable.
Uno de los mayores desafíos en los campos del sur es el avance del puma. Mientras que las ovejas son presas fáciles para los depredadores, el burro tiene una capacidad de defensa mucho mayor. Además, este animal requiere muchísima menos agua y puede alimentarse de la pastura escasa y seca que caracteriza a la región chubutense en tiempos de sequía extrema.
Gimena, la dueña de la carnicería que comercializa el producto, fue clara al explicar que esto no es solo una respuesta a la crisis económica nacional. Se trata de una solución genuina a una crisis productiva regional. Según sus palabras, el burro es el animal perfecto para estos campos secos donde no existe la abundancia de pasto que se encuentra en otras provincias.
“Acá en el sur, realmente con la sequía y el avance de los depredadores no podíamos hacer otra cosa. Es una alternativa a los campos que nosotros tenemos, que son secos y con pastura escasa”.
La recepción de los clientes fue tan positiva que el debate entre la tradición y la innovación parece haberse resuelto a favor del bolsillo y la supervivencia del productor. Con los estantes vacíos en pocas horas, queda claro que este producto ha llegado para posicionarse como una opción viable y aceptada en la dieta de los chubutenses.