A través de una resolución del Ministerio de Seguridad, se autorizó la implementación de tecnología de última generación para detectar y anular equipos móviles. El objetivo es cortar de raíz la coordinación de delitos desde el interior de las prisiones.

El Gobierno de Javier Milei dio un paso decisivo en la lucha contra el crimen organizado que opera tras las rejas. Este lunes se oficializó la autorización para instalar sistemas avanzados que no solo detectan, sino que bloquean de forma efectiva los teléfonos celulares dentro de los establecimientos penitenciarios federales. La medida, firmada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, busca terminar con la facilidad con la que muchos líderes de bandas criminales siguen manejando sus estructuras externas desde sus celdas.

La implementación se apoya en el nuevo “Manual de Procedimiento para la Detección y Bloqueo de IMEI/IMSI”, un documento técnico que establece las reglas de juego para el Servicio Penitenciario Federal. A diferencia de los antiguos inhibidores que a veces afectaban a los vecinos de las cárceles, esta tecnología es quirúrgica. El sistema identifica automáticamente el número único del equipo (IMEI) y la identidad del suscriptor vinculada a la tarjeta SIM (IMSI) apenas el teléfono intenta conectarse a una red dentro de la zona restringida.


Inteligencia y control intramuros

El mecanismo funciona como una red de detección automática. Cuando un dispositivo se activa en un área prohibida, los equipos captan la señal y generan un reporte inmediato que permite anular el funcionamiento del aparato. De esta manera, el Gobierno pretende fortalecer el control interno y reducir drásticamente la capacidad de maniobra de las organizaciones ilícitas, que utilizan la comunicación móvil para extorsiones, planes de fuga o coordinación de tráfico de estupefacientes.

Esta resolución marca un cambio de paradigma en la seguridad penitenciaria, pasando de la requisa manual —que muchas veces resulta insuficiente ante el ingenio para esconder tecnología— a un control digital constante y automatizado. Con la puesta en marcha de estos dispositivos, las cárceles federales entrarán en una nueva etapa de aislamiento comunicacional, cumpliendo con una de las promesas de campaña más reclamadas en materia de seguridad y justicia.