Federico Beligoy y Federico Rapallini calificaron con nota alta el arbitraje en el Monumental. Aseguraron que el contacto final de Blanco sobre Martínez Quarta no fue suficiente para que intervenga el VAR y destacaron el control del partido.

La controversia del Superclásico sigue encendida en las calles, pero en las oficinas de la AFA el veredicto ya es cosa juzgada. Federico Beligoy y Federico Rapallini realizaron una evaluación integral del desempeño de Darío Herrera y el equipo del VAR encabezado por Héctor Paletta. La conclusión de la cúpula arbitral fue contundente: el arbitraje rozó la perfección en un contexto de máxima exigencia.

Puertas adentro, la calificación para Herrera osciló entre los 8 y 9 puntos. Las autoridades valoraron especialmente su manejo disciplinario en un encuentro que suele desbordarse con facilidad. Con diez tarjetas amarillas repartidas con criterio, el juez logró sostener las riendas del partido sin que el clima de tensión en las tribunas del Monumental afectara sus decisiones clave.

El foco de todas las miradas estuvo en la jugada del final, donde River reclamó un penal por un contacto entre Lautaro Blanco y Lucas Martínez Quarta. Sin embargo, para la dirección de arbitraje, la decisión de no cobrar nada fue la correcta. Consideraron que el VAR actuó según el protocolo al no intervenir, ya que las imágenes no mostraron un elemento “claro y manifiesto” que justificara corregir al árbitro principal.

Con este respaldo oficial, la AFA busca bajarle el tono a las quejas y validar el criterio de Herrera. Al ratificar que no hubo error en la jugada más discutida de la tarde, las autoridades cierran filas con sus jueces, priorizando la fluidez del juego y la autoridad de quien toma las decisiones en el campo frente a las interpretaciones de la tecnología.