El ministro de Economía informó un nuevo saldo financiero positivo y celebró el “orden en las cuentas públicas”. Sin embargo, consultoras privadas señalan que la merma en los ingresos del Estado responde casi exclusivamente al desplome de la actividad económica.

El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, anunció este lunes que el Sector Público Nacional (SPN) registró en el mes de abril un superávit primario de 632.844 millones de pesos (equivalente al 0,5% del PBI) y un superávit financiero de 268.103 millones de pesos (0,2% del PBI).

A través de sus redes sociales, el titular del Palacio de Hacienda detalló que durante el cuarto mes del año la recaudación cayó un 2,1%, mientras que el gasto público se redujo en un 0,7% como resultado del esquema de ajuste que lleva adelante la administración de Javier Milei. En este sentido, los ingresos totales sumaron 13,4 billones de pesos, marcando una suba nominal del 29,6% pero una caída en términos reales al descontar el impacto de la inflación.

Caputo defendió la estrategia oficial argumentando que “el superávit fiscal es consistente con una estricta administración del gasto público, que permite asegurar el orden en las cuentas públicas mientras se continúan devolviendo recursos al sector privado en la forma de baja de impuestos”. Además, proyectó que esta dinámica “permitirá alcanzar en 2026 tres años consecutivos de superávit financiero”, algo que calificó como “un hecho inédito en la historia argentina”.

Frente a la merma de los ingresos tributarios, el Gobierno apuesta a recortar los gastos en la misma proporción a la espera de un rebote económico. Sin embargo, un reciente informe de la consultora Empyria, dirigida por el ex ministro Hernán Lacunza, advirtió sobre los verdaderos motivos de esta caída.

Según el reporte privado, el retroceso en la recaudación del SPN se debe fundamentalmente al parate de la actividad económica y no a las medidas de política fiscal. El documento precisa que apenas el 3% de la pérdida se explica por la baja o alteración de impuestos (como Combustibles, Internos y retenciones), mientras que el 97% restante de la caída se justifica por gravámenes que no sufrieron modificaciones y que están atados directamente al consumo y la actividad, como el IVA y Ganancias.

Por último, de cara a los compromisos internacionales, un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) remarcó que para marzo de este año el superávit fiscal de los últimos 12 meses equivalía al 1,4% del PBI. Por lo tanto, para poder cumplir con la meta anual del 1,6% acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno estará obligado a mantener la estricta relación entre gastos e ingresos hasta diciembre.