Julio César Silva, quien trabajaba en el edificio de Recoleta donde vive la expresidenta, aseguró ante el Tribunal Oral que firmó una declaración falsa bajo amenazas.

La declaración de Julio César Silva, encargado del edificio ubicado en la intersección de las calles Juncal y Uruguay, generó un fuerte impacto en el juicio por la causa conocida como “Cuadernos”. Ante el Tribunal Oral 7, el testigo fue categórico al desmentir su propia declaración brindada en la etapa de instrucción, donde había afirmado ver al exsecretario Daniel Muñoz ingresando con bolsos y valijas. Reconociendo haber cometido un delito al firmar algo que no ocurrió, aclaró que Muñoz habitualmente llevaba un portafolio o un pequeño bolso de mano.

El drástico cambio en su testimonio estuvo acompañado de graves denuncias sobre el accionar del juzgado que estaba a cargo de Claudio Bonadio durante el año 2018. Silva confesó haberse sentido amenazado e incómodo en el momento de prestar declaración, revelando que le exigieron que contara todo y le sugirieron de manera intimidatoria que pensara en sus hijas antes de hablar.

Por otro lado, el encargado aportó detalles sobre el allanamiento realizado en el departamento de la expresidenta Cristina Kirchner. Según su relato, pudo escuchar claramente una conversación telefónica en la que el comisario a cargo le informaba a Bonadio que el procedimiento había concluido sin encontrar nada sospechoso. La respuesta del entonces magistrado, que según Silva se dio a los gritos, fue una orden directa de permanecer en el lugar hasta el día siguiente con la exigencia expresa de que tenían que encontrar algo. Este episodio generó un tenso intercambio en la audiencia, aunque el testigo se mantuvo firme en su versión de los hechos.

En la misma jornada judicial también prestó testimonio Jorge Bacigalupo, el expolicía responsable de entregar la caja con los cuadernos de Oscar Centeno al periodista Diego Cabot. Durante su intervención, admitió abiertamente un profundo sesgo ideológico al afirmar que todo lo relacionado al peronismo le genera rechazo desde su juventud, y reconoció que vio en esta causa una oportunidad personal para accionar en contra de ese espacio político. Su declaración estuvo marcada por los señalamientos de varias defensas, que advirtieron contradicciones, deducciones propias y respuestas evasivas, especialmente al intentar reconstruir los detalles de las reuniones mantenidas con el fiscal Carlos Stornelli en su domicilio.