El presidente de Estados Unidos cuestionó duramente el arbitraje y confirmó que pidió la revisión de la tarjeta roja. El organismo suspendió provisoriamente el castigo, lo que desató el enojo de la UEFA.

La polémica en torno a la expulsión de Folarin Balogun sigue sumando capítulos de alto voltaje. Luego de que la FIFA resolviera dejar en suspenso la sanción que pesaba sobre el delantero estadounidense, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó públicamente que intervino de manera directa para solicitar una revisión del caso y defendió con firmeza al goleador de su selección.

Durante una declaración pública, el mandatario cuestionó con dureza el fallo arbitral que derivó en la tarjeta roja durante el encuentro frente a Bosnia y Herzegovina. Según Trump, la acción fue interpretada de manera incorrecta y perjudicó injustamente al conjunto norteamericano en plena Copa del Mundo.

“Tomó una decisión que nadie podía creer”

En su encendida defensa, el presidente apuntó directamente contra el juez del encuentro: “Vi la jugada, y soy una persona que ama los deportes, eso no fue una falta. Ni siquiera fue una infracción. Este árbitro, que es un poco sospechoso si revisas su historial. Tomó una decisión que nadie podía creer”.

Además, el mandatario destacó el peso específico de Balogun dentro del equipo y admitió sin rodeos su gestión ante el máximo ente del fútbol mundial: “Es nuestro mejor jugador, o uno de nuestros mejores jugadores. Y le sacó una tarjeta roja. No sabía qué significaba eso, sí, pedí una revisión por parte de la FIFA“.

Conflicto en puerta con la UEFA

Las declaraciones de Trump salieron a la luz poco después de que la FIFA resolviera suspender provisoriamente el castigo al delantero, habilitándolo para disputar el decisivo duelo de los octavos de final frente a Bélgica.

Esta inédita medida provocó un fuerte debate en el ambiente futbolístico internacional y generó fuertes cuestionamientos de distintas instituciones. La UEFA no tardó en alzar la voz y manifestó su profundo desacuerdo, al considerar que la decisión rompe con un principio reglamentario histórico que se aplica a rajatabla en este tipo de competiciones.