A pesar de conseguir la clasificación por penales ante O’Higgins en Chile, el plantel xeneize y su capitán, Leandro Paredes, mostraron preocupación por el rendimiento del equipo y dejaron en claro que no se fueron conformes.
Las imágenes de los jugadores de Boca Juniors tras lograr el pase a los octavos de final de la Copa Sudamericana en Rancagua estuvieron lejos de reflejar pura alegría. El equipo coqueteó con otra eliminación dolorosa durante el encuentro, y por eso las sensaciones finales se centraron en una profunda autocrítica sobre el juego mostrado en el campo.
El semblante del capitán y referente, Leandro Paredes, estuvo en total sintonía con el del entrenador Rodolfo Arruabarrena en la conferencia de prensa, donde primó la preocupación por sobre el festejo. En sus declaraciones tras la victoria por penales, el campeón del mundo reconoció que no se marchaban conformes con la prestación colectiva, ya que no lograron plasmar la idea clara que el técnico había planificado durante la semana.
A la hora de analizar las falencias, Paredes enfatizó la necesidad de recuperar la solidez y levantar la atención defensiva para poder mejorar la imagen del equipo de cara a lo que viene. “Enojo no. Está el malestar de no hacer el partido que habíamos planificado, pero también es parte de esto. A veces se puede jugar bien, se puede jugar mal, lo importante era clasificar y lo hicimos”, reflexionó el mediocampista para poner paños fríos al sufrimiento xeneize.
El respaldo a los juveniles y el penal picado
Dentro del flojo nivel colectivo, las mejores intenciones de Boca surgieron del empuje de los más jóvenes, especialmente de Tomás Aranda. El pibe intentó hasta el último minuto y se convirtió, junto al ingresado Leonel Flores, en la principal carta de peligro en el ataque del conjunto argentino.
Esta entrega fue destacada por el propio capitán, quien elogió el partido “increíble” de Aranda por ser el encargado de contagiar anímicamente al grupo para ir a buscar el resultado. Sin embargo, el juvenil protagonizó uno de los momentos más tensos de la noche cuando tuvo en sus pies la posibilidad de sentenciar la tanda de penales y decidió picar la pelota, ejecución que fue adivinada y contenida por el arquero del equipo chileno.
Lejos de generar una polémica interna, Paredes respaldó a su compañero ante la arriesgada decisión desde los doce pasos. El referente xeneize le restó dramatismo a la situación y aclaró que son maneras válidas de patear, aunque le aconsejó al joven talento que “hay momentos y momentos” para tomar ese tipo de determinaciones, recordando que cuando se falla un penal de esa manera, la repercusión y las críticas siempre se potencian.