El extitular de Vialidad Nacional trastabilló durante su testimonio al reiterar denuncias sobre la obra pública que ya habían sido desestimadas. Las contradicciones sobre los sobreprecios y el tenso cruce con el abogado de Cristina Kirchner.

La esperada audiencia del juicio por la causa denominada “Cuadernos” tuvo este martes como protagonista central a Javier Iguacel. El extitular de Vialidad Nacional, convocado como una figura clave impulsada por la fiscalía, atravesó una jornada complicada y se quedó sin respuestas frente a las agudas repreguntas de los abogados defensores.

De acuerdo con el análisis del periodista Raúl Kollmann, la declaración del exfuncionario macrista naufragó por completo luego de repetir una serie de falsedades e inconsistencias que ya habían sido descartadas y desmentidas previamente en el juicio por la obra pública en Santa Cruz.

Durante su extenso testimonio, Iguacel intentó sostener que durante las administraciones anteriores se pagaron trabajos que nunca se ejecutaron. Sin embargo, este argumento central ya se había derrumbado en expedientes previos, al punto de no formar parte de las condenas anteriores. De hecho, quedó expuesto que el propio exfuncionario había mandado a realizar una auditoría durante su gestión cuya conclusión oficial confirmó que no se abonó nada que no estuviera construido y que era falso que los trazados viales no condujeran a ninguna parte.

El cruce con la defensa y la falta de denuncias

Uno de los momentos de mayor debilidad en el relato del testigo se produjo cuando afirmó que, durante las administraciones de Néstor y Cristina Kirchner, las empresas constructoras se cartelizaron y aplicaron sobreprecios del 40%.

Al ser interpelado sobre por qué no radicó las denuncias correspondientes ante semejante maniobra sistémica, el exfuncionario admitió que solo formalizó entre 10 y 12 denuncias sobre un total superior a las 500 obras ejecutadas. Además, quedó sin respuestas al ser consultado sobre si había reclamado judicialmente por el porcentaje exacto de sobrefacturación que estaba denunciando.

A instancias de Carlos Beraldi, abogado defensor de Cristina Fernández de Kirchner, el testigo insistió con el argumento de que las obras viales durante el gobierno de Mauricio Macri resultaron más económicas, pretendiendo probar con ello los sobreprecios previos. No obstante, se le recordó que las pericias técnicas de la causa demostraron que los costos menores obedecían a dos factores clave:

  • Gran parte de los tramos ya se encontraban en un estado avanzado de ejecución.
  • La administración de Cambiemos frenó casi la totalidad de los proyectos iniciados, con la única excepción de la Ruta 3.

Las contradicciones del exfuncionario continuaron cuando Beraldi le consultó puntualmente sobre la Autopista Richieri y una denuncia que el propio Iguacel había publicitado contra la empresa Aecsa, perteneciente al Grupo Indalo. Ante la pregunta directa de si estaba al tanto de que aquella causa había terminado con un sobreseimiento por inexistencia de delito, Iguacel respondió con un escueto “Sí”, sin lograr justificar por qué había omitido ese detalle fundamental durante su exposición inicial.