El gobierno británico ratificó que a fines de 2027 reemplazará los cuatro cazas Typhoon Tranche 1 por unidades Tranche 2 de su flota activa. La decisión se conoció en medio de renovados cruces diplomáticos con la administración de Javier Milei y las advertencias sobre la soberanía del archipiélago.

En el marco de una creciente tirantez diplomática entre Londres y Buenos Aires, el gobierno del Reino Unido oficializó que llevará adelante una actualización de su despliegue militar en las Islas Malvinas. Las autoridades británicas confirmaron que sustituirán los cuatro aviones de combate Typhoon Tranche 1 apostados en el archipiélago por cazas Tranche 2, una rotación de material bélico que está programada para ejecutarse entre fines de noviembre y principios de diciembre de 2027.

La confirmación se hizo pública a través de UK Defence Journal, un medio especializado en temas de defensa y seguridad del Reino Unido, a partir de una respuesta parlamentaria brindada por el ministro de Estado para la Preparación e Industria de Defensa, Luke Pollard. El funcionario respondió a un requerimiento del legislador conservador Ben Obese-Jecty, quien había solicitado precisiones sobre las medidas previstas para cubrir la baja operativa de las aeronaves que componen el histórico escuadrón 1435 Flight de la Real Fuerza Aérea (RAF).

Según detalló Pollard en su informe oficial, los cuatro cazas Tranche 1 que actualmente custodian la base británica serán retirados formalmente del Registro de la Autoridad de Aviación Militar tras su regreso a territorio europeo y derivados al proceso de desguace. Asimismo, el funcionario remarcó que las fuerzas armadas británicas mantienen disponibles sus avanzados cazas F-35 Lightning para operaciones a escala global, de acuerdo con las prioridades estratégicas y los requerimientos del Ministerio de Defensa.

El anuncio militar trasciende en un momento de marcada fricción bilateral en torno al reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. El escenario sumó rispideces luego de las sanciones dispuestas por el gobierno argentino a firmas petroleras que operan en la cuenca malvinense y el avance del proyecto para erigir una base naval integrada en Tierra del Fuego, medidas que tomaron relieve internacional tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre una eventual revisión del histórico respaldo de Washington al control británico en el Atlántico Sur.