El capitán de Boca sufrió un desgarro hace apenas 11 días frente a Instituto, pero se sometió a un tratamiento especial y viajó a Brasil para la revancha ante Vasco da Gama.

Lo que hace un poco más de una semana parecía una utopía absoluta, hoy es una realidad que alimenta la ilusión de todo Boca Juniors. Leandro Paredes, quien había sufrido un desgarro de grado dos en el isquiotibial derecho durante el encuentro frente a Instituto en Córdoba, protagonizó una recuperación en tiempo récord y estará a disposición del cuerpo técnico para la trascendental revancha de las semifinales de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama.

El impacto inicial de la lesión había calado hondo en el plantel. “Nos queríamos morir”, llegó a confesar el delantero Miguel Merentiel. Los plazos médicos habituales, que estipulan un mínimo de tres semanas de inactividad para este tipo de rupturas fibrilares, parecían sentenciar la ausencia del mediocampista central en la llave internacional. Sin embargo, la sorpresiva derrota por 1 a 0 en la ida disputada en La Bombonera obligó a modificar el escenario y encendió el “operativo retorno”.

El tratamiento y las señales de regreso

A diferencia de otras ocasiones, el capitán “Xeneize” optó por el silencio público y se enfocó de lleno en la rehabilitación. El jueves comenzó a someterse a un tratamiento intensivo con plasma rico en plaquetas —un procedimiento que ya había utilizado con éxito en la antesala del Mundial 2026— con el objetivo de acelerar la cicatrización. Las jornadas en el club se complementaron con la asistencia de los kinesiólogos de la Selección Argentina en el predio de la AFA.

La confirmación de la hazaña médica llegó durante el fin de semana. El club difundió imágenes oficiales del jugador realizando trabajos de campo y ejercicios dinámicos con la pelota. Casi en simultáneo, Paredes rompió su mutismo en las redes sociales con un sugestivo video musicalizado con la canción Me levanté del cantante Ulises Bueno.

Consultado al respecto, el entrenador Rodolfo Arruabarrena mantuvo la cautela pero no pudo ocultar la importancia del referente en la estructura del equipo: “Es difícil decirle que no”, soltó el DT.

Con apenas 11 días de tratamiento sobre el músculo lesionado, el mediocampista formó parte del entrenamiento a la par del grupo este último domingo y se subió al avión rumbo a Río de Janeiro. Con el equipo obligado a remontar el resultado global en el mítico Estadio Maracaná, la única incógnita que resta despejar en las horas previas al pitazo inicial de este martes es si el capitán saltará al campo de juego como titular o si aguardará su oportunidad en el banco de suplentes como carta de emergencia.