En una ceremonia imponente a bordo del MSC World Europa en Barcelona, la escudería francesa mostró la “nave” con la que Franco afrontará su primera temporada completa en la Fórmula 1.

Alpine no se anduvo con chiquitas para abrir su calendario 2026 y montó un show a la altura de las expectativas. En el Puerto de Barcelona, a bordo del majestuoso crucero MSC World Europa, la escudería presentó en sociedad el A526, el monoplaza diseñado para domar el nuevo reglamento técnico del “Gran Circo”. Todas las miradas se las llevó Franco Colapinto, quien junto a su compañero Pierre Gasly, fue el encargado de correr el velo y mostrarle al mundo la maquinaria con la que buscará hacer historia.

La estética del nuevo bólido mantiene la esencia, aunque con un toque renovado. En el elegante Panorama Lounge del barco, con el Mediterráneo de fondo, se descubrió una decoración que combina el azul eléctrico fundacional de Alpine con el rosa furioso de BWT, su sponsor principal. Si bien el diseño visual es una evolución del anterior, lo que verdaderamente importa está debajo de la “piel” de carbono, donde el equipo francés puso toda la carne al asador para recuperar terreno en la parrilla.

El A526 representa un cambio de paradigma total para Enstone. La gran novedad es la alianza técnica con Mercedes, que pasará a proveer las unidades de potencia y las cajas de cambios, dejando atrás la etapa de Renault como motorista. David Sanchez, Director Técnico Ejecutivo de la escudería, detalló que el auto es una pieza de ingeniería extrema: es más corto, más angosto y 30 kilos más liviano que su antecesor, una reducción de peso vital para la agilidad que demandan las nuevas pistas.

Esta nueva era de la Fórmula 1 no solo trae cambios en las dimensiones, sino en la forma de competir. El monoplaza de Colapinto incorpora aerodinámica activa y un incremento sustancial en el componente eléctrico de la potencia. Los pilotos deberán dominar conceptos nuevos como el overtake mode y el boost mode, herramientas diseñadas para potenciar el espectáculo y los sobrepasos, convirtiendo a cada Gran Premio en una partida de ajedrez a 300 kilómetros por hora.

Para el pibe de Pilar, este lanzamiento tiene un sabor a revancha y consolidación. A sus 22 años, Franco encara por primera vez un campeonato desde el minuto cero como piloto titular, una diferencia abismal respecto a sus experiencias anteriores. “Me siento parte real del proyecto desde el inicio. Por primera vez tuve una pretemporada completa pensando en un año entero, con simulador y tests enfocados en mi estilo”, confesó el bonaerense, quien se mostró hambriento de gloria pero con los pies sobre la tierra.

El evento cerró con una sensación de optimismo renovado en el búnker de Alpine. Con la ingeniería alemana en las entrañas y la audacia de Colapinto al volante, la escudería busca dar el salto de calidad definitivo para pelear por podios. Argentina vuelve a tener un representante con butaca fija en el inicio de una temporada, y el A526 parece ser la herramienta justa para que el talento de Franco termine de explotar en la máxima categoría del automovilismo mundial.