El mandatario vivió una jornada de contrastes extremos en “La Feliz”. Participó de la obra de su ex pareja y cerró un festival de playa con un discurso incendiario contra el “modelo empobrecedor”, mientras en las afueras del teatro se registraban incidentes y ataques a la comitiva oficial.

La visita de Javier Milei a Mar del Plata este miércoles 28 de enero no pasó inadvertida para nadie. En un despliegue que combinó gestión, espectáculo y política pura, el Presidente alternó entre el vitoreo de sus fieles y la hostilidad de sectores opositores. La jornada alcanzó su pico de tensión en las puertas del Teatro Roxy, donde el mandatario asistió a la función de “Fátima Universal”. Lo que comenzó como un gesto de acompañamiento a su ex pareja, Fátima Florez, terminó con un fuerte operativo de seguridad para contener a manifestantes que abuchearon e insultaron al jefe de Estado al momento de su retirada.

Lejos de mostrarse afectado por el clima hostil, Milei protagonizó un momento que se volvió viral en las redes sociales. Al salir del teatro y enfrentar los gritos de la multitud congregada, el Presidente se dio media vuelta antes de subir a su camioneta y, con una sonrisa desafiante, saludó a quienes lo insultaban. Este gesto no fue el único episodio de violencia del día; por la tarde, durante el ensayo de la función, un hombre fue detenido tras golpear salvajemente el vehículo presidencial, provocando enfrentamientos verbales entre simpatizantes libertarios y detractores en plena vía pública.

Antes del show nocturno, la agenda oficial se centró en el plano productivo. Acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el mandatario recorrió el Parque Industrial local en lo que denominó el “Tour de la Gratitud”. Allí, frente a empresarios y trabajadores, volvió a hacer un llamado ferviente a la inversión privada como única salida para el crecimiento del país. Milei instó a los presentes a demostrar la “superioridad moral del capitalismo” y a ser los motores de la redención económica que el pueblo argentino reclama en este 2026.

“No hay acto más justo que ser dueños de nuestro propio tiempo y nuestra capacidad de trabajo, y por consiguiente, ser dueños de los frutos que ese tiempo nos deja”, sentenció el mandatario durante su discurso en el Parque Industrial, reafirmando su defensa irrestricta de la propiedad privada.

El broche de oro de la visita fue el cierre del La Derecha Fest, un evento multitudinario realizado en un club de playa marplatense. Ante un público eufórico, Milei desplegó su retórica más combativa, asegurando que en estos dos años de gestión ha quedado demostrado que el liberalismo es superior a cualquier otra doctrina. Con frases punzantes como “se les está viniendo la noche a los zurdos”, el Presidente defendió la libertad individual y criticó con dureza la intervención estatal, utilizando la metáfora del martillo para señalar que, para los políticos tradicionales, todo problema es un “clavo” que se resuelve con más gasto público y “choreo”.

El momento de mayor voltaje político de la noche llegó cuando Milei apuntó directamente contra la figura de Cristina Kirchner. En un pasaje de su discurso, el mandatario afirmó que la justicia social no era más que una “prisión estatal” y que la verdadera libertad llegará cuando se termine con la impunidad de los corruptos. El público respondió al unísono con el cántico “Cristina tobillera”, en referencia a su situación judicial, a lo que el Presidente se sumó con gestos de aprobación mientras arengaba a la multitud.

Finalmente, Milei dejó una advertencia que también alcanzó al sector privado, señalando que la responsabilidad de la crisis no fue solo de la clase política, sino también de aquellos empresarios que hicieron “negocios turbios” con el Estado. Aseguró que su proyecto no se detendrá hasta convertir a la Argentina en el país más libre del mundo, cerrando una jornada en la costa atlántica que dejó en claro que, a pesar de las protestas, el líder libertario no está dispuesto a retroceder ni un milímetro en su batalla cultural y económica.