A menos de dos meses del gran duelo contra la Argentina de Messi, España atraviesa un presente crítico. Lesiones de peso, falta de rodaje en figuras clave y muchas dudas en la defensa configuran un escenario inquietante para el equipo que debe viajar a Qatar.
El clima en la selección española está lejos de ser el ideal para este inicio de 2026. Luis de la Fuente se encuentra armando un rompecabezas al que le faltan piezas fundamentales, justo cuando el reloj empieza a descontar los días para enfrentar a los campeones del mundo en la Finalissima.
El golpe más duro para la planificación ha sido la baja de Mikel Merino. El volante, considerado un pilar táctico por su equilibrio y llegada al gol, debió pasar por el quirófano y su presencia es hoy una incógnita mayúscula. En Las Rozas confían en una recuperación milagrosa para que pueda liderar el mediocampo.
En el arco, la situación es llamativamente calma. Unai Simón se mantiene como el dueño absoluto de los tres palos y capitán del grupo, brindando una seguridad que hoy es el activo más valioso de España. Detrás suyo, la irrupción de Joan García genera un debate saludable junto a David Raya y Álex Remiro.
La verdadera alarma se enciende al mirar la línea de fondo, donde la falta de rodaje castiga el lateral derecho. Dani Carvajal sigue sin encontrar su mejor versión tras una nueva cirugía, lo que ha obligado a Pedro Porro a tomar la posta. El cuerpo técnico incluso evalúa variantes menos naturales ante la falta de especialistas.
El panorama en la zaga central es quizás el punto más crítico de esta crisis. Con Aymeric Laporte lesionado y Robin Le Normand lejos de su mejor nivel, la estantería parece sostenerse únicamente por la regularidad del joven Pau Cubarsí. Otros nombres como Dani Vivian y Dean Huijsen también atraviesan un presente errático.
Ante este escenario, una nueva camada de defensores pide pista con fuerza. Christian Mosquera, ya ratificado para jugar con España tras su gran presente en el Arsenal, asoma como una solución de jerarquía. A él se suman nombres como Marc Pubill y Eric García, quienes esperan su oportunidad para el viaje a Qatar.
España se juega mucho más que un trofeo en esta Finalissima; se juega la tranquilidad de cara al Mundial 2026. Con Messi esperando en la otra esquina, De la Fuente deberá apelar a toda su capacidad de gestión para transformar este hospital de campaña en un equipo competitivo. El margen de error es inexistente.