Un adolescente de 15 años ingresó armado con una escopeta y abrió fuego durante el izamiento de la bandera. Hay un chico de 13 años fallecido y varios heridos, lo que obligó a decretar dos días de duelo oficial.
La conmoción por el brutal ataque en la escuela de Santa Fe no cesa. Mientras la Justicia investiga el trágico hecho donde un adolescente de 15 años asesinó a su compañero, el padre de otro estudiante reveló detalles del tirador, asegurando que el joven atravesaba un grave desequilibrio mental por problemas familiares.
“Lo conozco muy bien al agresor, es compañero de escuela de mi hijo desde el jardín. Es un excelente chico, pero le tocaron vivir situaciones muy difíciles de sobrellevar, al punto de producir un desequilibrio mental profundo”, detalló el hombre en su comentario público.
Bura, quien aclaró que trabaja en el ámbito escolar con adolescentes desde hace más de 25 años, remarcó que existen muchos problemas profundos en los jóvenes de hoy que “no queda otra que desde la familia sean tratados en serio”.
El agresor fue reducido en el lugar por un preceptor que logró abalanzarse sobre él y quitarle el arma antes de que la tragedia fuera aún mayor. Si bien algunos testimonios describen al atacante como un chico “tranquilo”, otros familiares señalaron que el adolescente sufría situaciones de bullying que no habían sido detectadas o debidamente abordadas por la institución. Actualmente, el joven se encuentra a disposición de la Justicia de Menores, mientras la fiscalía intenta reconstruir si el ataque fue una respuesta a ese acoso escolar o si se trató de una acción al azar.
Ante la magnitud del hecho, el gobierno de la provincia de Santa Fe reaccionó de inmediato declarando dos días de duelo oficial y suspendiendo todas las actividades escolares en la localidad para acompañar a las familias en este momento de dolor inexplicable. Los ministros de Educación, Seguridad e Igualdad se trasladaron a la zona para coordinar la contención psicológica de la comunidad educativa, que hoy intenta asimilar cómo el aula se convirtió, en cuestión de segundos, en el escenario de una violencia sin precedentes.