Mientras el Gobierno insiste con el relato de la desinflación, el relevamiento de Focus Market muestra subas asfixiantes en huevos de chocolate. El kilo de calamar lidera los incrementos con un 58% interanual.
La supuesta calma de los precios que pregonan Javier Milei y Luis Caputo parece detenerse antes de llegar a las góndolas. A pesar del discurso oficial, los datos del Indec muestran una aceleración sostenida en los últimos nueve meses, y la previa de las Pascuas de este 2026 no hace más que confirmar esa tendencia. Las familias argentinas se encuentran hoy con una realidad cruda: los productos tradicionales de la fecha subieron muy por encima del promedio general, con picos que alcanzan el 63% de aumento en apenas un año.
El pescado, protagonista central de la mesa de Semana Santa, encabeza la lista de los dolores de cabeza financieros. Según el informe de la consultora Focus Market, el kilo de calamar sufrió un salto del 58%, impulsado principalmente por su dinamismo exportador y la fuerte demanda internacional que presiona los valores internos. En una escala menor, pero no por eso despreciable, el filet de merluza aumentó un 27% y las milanesas de pescado un 15%, demostrando que ni siquiera los cortes con perfil de mercado interno lograron escapar a la presión inflacionaria.
La guerra del atún y el impacto de las importaciones
Un caso curioso dentro del relevamiento es el de la lata de atún de 170 gramos. Aunque aumentó un 25% respecto al año pasado, su precio mostró una caída en términos nominales si se lo compara con los picos de meses anteriores. Damián Di Pace, director de la consultora, explica que esto se debe a un “shock de oferta importada”. La apertura de importaciones permitió el ingreso de marcas extranjeras, mayormente de Ecuador, lo que desató una guerra de precios que obligó a las marcas nacionales a moderar sus pretensiones para no perder terreno en la góndola.
Chocolate a precio de oro
Para quienes buscan cumplir con la tradición de los huevos de chocolate, el panorama es aún más complejo. Los productos más pequeños y los orientados al público infantil son los que más sufrieron el ajuste: los Mini Eggs por 24 unidades treparon un 49%, mientras que el clásico huevo con sorpresa de 150 gramos subió un 45%. El resto de la gama oscila entre el 27% y el 40% de aumento, dejando a los consumidores ante la difícil tarea de elegir entre el presupuesto o la tradición.
“Un huevo de pascua relleno de 500 gramos, que se volvió popular entre emprendedores durante la pandemia, cuesta hoy unos 29.900 pesos. El año pasado se conseguía por 22.000”, detalla el informe.
Este escenario deja en claro que la “desinflación” oficial todavía no se verifica en el consumo masivo. Con una canasta de Pascuas que se vuelve inaccesible para muchos, el consumo de cara al fin de semana largo promete estar marcado por la austeridad y el reemplazo de productos, lejos de la mirada esperanzadora que intentan proyectar desde la Casa Rosada.