La expareja del Diez presentó audios inéditos que complican a Luque y Cosachov, revelando las precarias condiciones de la internación en Tigre.
El nuevo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona sumó esta semana testimonios desgarradores que vuelven a poner la lupa sobre las negligencias en sus últimos días con vida. Verónica Ojeda, tras la reprogramación de su audiencia por fallas técnicas en los tribunales de San Isidro, brindó detalles escalofriantes sobre la casa del barrio privado San Andrés. La expareja del Diez describió el lugar de internación como un “playroom mal acondicionado en el que había una pelela”, graficando la precariedad extrema en la que se encontraba el ídolo.
Como parte central de su exposición, Ojeda aportó a la causa un audio inédito de casi dos horas de duración que resulta clave para la querella. En ese extenso registro se puede escuchar una tensa discusión sobre las paupérrimas condiciones de la internación domiciliaria, apuntando directamente contra el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov como los principales impulsores de la externación.
Además, la ex de Maradona aprovechó para cuestionar duramente que se le haya realizado una cirugía por un hematoma subdural cuando, originalmente, el ingreso a la clínica había sido programado únicamente para hacer un chequeo general de rutina.
Por otro lado, la ronda de declaraciones también contó con la palabra de Rita Maradona, quien se convirtió en la primera de las hermanas del astro en dar su testimonio frente al tribunal. Su relato fue fundamental para reconstruir la cadena de responsabilidades familiares, ya que confirmó explícitamente que Dalma, Gianinna y Jana eran quienes se hacían cargo de tomar las decisiones sobre la salud de su padre por ser mayores de edad.
Rita recordó que la última vez que vio a su hermano con vida fue el 11 de noviembre de 2020, día del alta en la Clínica Olivos, y remarcó que en aquel momento se había hablado de buscar un médico clínico permanente, un rol que Luque claramente no ocupaba en la práctica.
Finalmente, la hermana del Diez revivió el dramático 25 de noviembre, recordando cómo la peor noticia le llegó a través del llamado de un periodista. Al arribar al Tigre, se encontró con el cuerpo de Diego tapado en su cama, rodeado por el entorno que lo acompañaba en sus últimos meses, entre ellos la cocinera “Monona”, su sobrino Jonatan Expósito y Maximiliano Pomargo. Este testimonio ratifica en gran medida los datos aportados en el juicio anterior, el cual debió ser anulado por las irregularidades en la actuación de la exjueza Julieta Makintach, abriendo nuevamente el camino para intentar esclarecer las responsabilidades finales.