Matías Islas empezó vendiendo sus juguetes en una mesa de San Telmo y hoy tiene una oficina en el centro porteño, más de 300 unidades en stock.

Matías Islas comenzó a los 15 años vendiendo sus propios juguetes en San Telmo y hoy encabeza una empresa de joyería y alta gama con oficina propia en el centro porteño, más de 300 piezas en stock (incluidas marcas como Rolex o Cartier) y un equipo de 15 personas a cargo.

Con operaciones de alto vuelo —como la venta de una pieza de más de 200 mil dólares o la compra de monedas de oro por 77 millones de pesos—, el joven empresario reconoce su alto nivel de vida pero marca distancia del discurso estándar de redes sociales sobre el éxito.

Islas reflexionó sobre la estructura que montó a su corta edad y su visión del trabajo: “Si mañana Matías Islas no existe, esto sigue funcionando. Hay gente que piensa que soy un pibe de 18 años con tres amigos vendiendo relojes, pero es una empresa. Esa es la clave del éxito: disfrutar lo que hacés”.

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