Nicolás Taffarel declaró en el juicio por la muerte del Diez. Detalló el deterioro físico del exfutbolista, reveló cuál fue su última charla y cuestionó las decisiones del entorno médico liderado por Leopoldo Luque.
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona sumó este jueves un testimonio clave: el de su masajista personal, Nicolás Taffarel. Durante su declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, el profesional brindó detalles estremecedores sobre el profundo deterioro físico y anímico del astro en sus últimos días de vida, al tiempo que expuso las polémicas decisiones del equipo médico que podrían haber desencadenado el trágico desenlace.
Taffarel, quien asistió a Maradona durante su internación domiciliaria en la casa del barrio San Andrés (Tigre), relató que, tras la cirugía en la Clínica Olivos, el exfutbolista había mostrado una leve mejoría anímica inicial. Sin embargo, su cuadro general no tardó en empeorar drásticamente en los días previos al 25 de noviembre de 2020.
“No se levantaba de la cama, no quería comer, no quería cambiarse, higienizarse. Masajes tampoco. Yo estaba ahí por si me llamaba, pero no quería nada. Físicamente estaba hinchado, con las piernas hinchadas. No le bajaba el edema, cada vez era más”, describió el masajista ante los jueces.
La última charla y las advertencias ignoradas
El 24 de noviembre, apenas 24 horas antes del fallecimiento, Taffarel visitó a Maradona con la intención de activarlo. Al ingresar a la habitación improvisada en la planta baja, intentó persuadirlo para que se moviera y tomaran unos tererés. Sin embargo, la respuesta del “Diez” fue desoladora y marcó una amarga despedida: “Me dijo ‘no quiero nada Taffita, ya está’. Yo le pregunté ‘¿ya está, qué?’, y me contestó ‘nada, ya está'”.
Más allá del evidente estado depresivo de su paciente, el testimonio de Taffarel expuso la presunta negligencia del equipo liderado por Leopoldo Luque (uno de los principales acusados en la causa). El masajista reveló su sorpresa al enterarse por parte de una enfermera que a Diego le habían suspendido los medicamentos diuréticos.
En una serie de mensajes de texto expuestos durante la audiencia, quedó demostrado que Taffarel le advirtió a Luque que Maradona llevaba más de dos días recostado en la misma posición y que presentaba una alarmante retención de líquidos. Según relató el testigo, la respuesta del médico minimizó el cuadro, adjudicándolo al proceso de abstinencia de alcohol y asegurando que la hinchazón cedería al levantarse, algo que nunca ocurrió e incluso se agravó.
Ante la falta de respuestas y la desesperación por ver a Maradona tan edematizado, Taffarel llegó a investigar por su cuenta en artículos médicos (basados en tratamientos de Covid-19) posibles maniobras para evitar un colapso pulmonar. Tras compartir su preocupación con Verónica Ojeda y otros miembros del entorno, la única respuesta que obtuvo fue que “había que decirle a Luque”.
“Yo manifestaba situaciones que veía en él y no veía un accionar concreto o una resolución rápida. Quería que mejorara como sea, de un día para el otro. Los médicos me decían que me quedara tranquilo, que eran situaciones que iban a pasar. Uno con el nerviosismo confía en que todo se va a resolver. Pero no pasó”, concluyó el profesional, visiblemente sensibilizado.