El capitán argentino despidió a su padre con un sentido mensaje a través de redes sociales.
Días después del fallecimiento de su padre, Jorge Messi, el capitán de la Selección Argentina compartió una carta abierta profundamente emotiva. A través de este mensaje, Lionel expuso su dolor más íntimo, repasó anécdotas de su infancia y reveló detalles desconocidos sobre cómo transitó el último Mundial de la mano de la grave enfermedad de su papá.
Desde las primeras líneas, el astro rosarino dejó al descubierto la enorme dificultad que atraviesa para procesar la ausencia de la persona que lo guio durante toda su vida y su carrera. La sensación de incredulidad y de que aún quedaban momentos por compartir predomina en su despedida.
“Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer. Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos”.
El Mundial marcado por la ausencia y la salud de Jorge
Uno de los tramos más conmovedores del texto está centrado en la última Copa del Mundo. Jorge le había pedido especialmente a su hijo que disputara ese torneo, pero su estado de salud sufrió un fuerte revés apenas unos días antes del inicio de la competencia. Para Lionel, enfrentar ese desafío sin la presencia física de su padre fue un golpe durísimo, aunque mantenían intacta la esperanza del reencuentro.
“Tanto me pedías que juegue el último Mundial y días antes de empezar fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a llegar a la final así podías viajar”.
Sin embargo, la distancia y el silencio se convirtieron en el peor indicador de la gravedad del cuadro. Según confesó el futbolista, la alarma definitiva se encendió al notar la falta de una costumbre inquebrantable que mantenían tras cada compromiso deportivo. “Cada vez que terminaba un partido esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad”.
Pese a la angustia por la salud de su padre, Messi explicó que intentó mantener el foco y avanzar lo máximo posible en el torneo para darle tiempo de recuperarse. Si bien Argentina alcanzó el partido definitivo, Jorge no logró viajar y el cuerpo del capitán llegó a su límite absoluto de desgaste: “Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien”.
Ese duro desenlace dejó un inmenso vacío y una conversación trunca entre ambos. De hecho, el rosarino reveló la confusión que atravesó su padre respecto al resultado final de aquel campeonato: “Cuando llegué creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo”.
El futuro incierto en el fútbol y los recuerdos de la infancia
El profundo dolor por la pérdida llevó al ídolo a plantearse un escenario impensado respecto a su continuidad profesional. Al reconocer a Jorge no solo como su padre, sino como el pilar fundamental en la construcción de su historia con la pelota, Lionel puso en duda sus ganas de seguir compitiendo.
“No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?”.
Para cerrar su carta, Messi viajó en el tiempo para rescatar los recuerdos imborrables de sus inicios en el deporte, destacando el esfuerzo incondicional de su padre y su particular, pero genuina, forma de demostrarle su apoyo y cariño desde la tribuna.
“Desde chiquito siempre fue así. Me llevabas a todos los entrenamientos apenas llegabas de trabajar. A muchos me llevaba mamá porque vos estabas trabajando. Obviamente, a los partidos no faltabas a uno. Cómo sufrías viéndome y cómo disfrutabas, aunque nunca me regalabas muchos elogios”.