Informes de inteligencia provenientes de Europa y Arabia Saudita alertaron sobre un presunto plan de la organización terrorista para perpetrar asesinatos selectivos en el país. El subsecretario de la central de espías figuraba entre los objetivos, por lo que se ordenó reforzar de inmediato su custodia personal y familiar.

De acuerdo con la información expuesta recientemente ante la Comisión Bicameral de Inteligencia, la primera alarma se encendió a fines de abril. Un servicio de inteligencia europeo remitió un informe, sustentado en una fuente ubicada en El Líbano, que advertía sobre la firme intención de Hezbolá de eliminar a cinco personas dentro del territorio argentino. Entre los nombres apuntados como posibles blancos destacaba el de Diego Kravetz, actual subsecretario de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

El nivel de alerta escaló apenas quince días después, cuando la central de espías argentina recibió un segundo documento clasificado. En esta oportunidad, la información fue aportada por los servicios de inteligencia de Arabia Saudita, que ratificaron la existencia de la amenaza operativa, aunque redujeron el listado de posibles víctimas de cinco a tres. Kravetz volvió a figurar en esta nueva nómina, siendo la única identidad que logró trascender públicamente. Frente a la gravedad del escenario, las autoridades dispusieron un refuerzo preventivo e inmediato en el esquema de seguridad del funcionario y de todo su círculo íntimo.

Esta grave advertencia se inscribe en un contexto geopolítico sumamente delicado, marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el estrecho alineamiento en materia de política exterior que el gobierno de Javier Milei mantiene con el Estado de Israel. A diferencia de los trágicos antecedentes que sufrió la Argentina en la década de 1990 —con los ataques terroristas a la Embajada de Israel y la AMIA—, los informes internacionales describen ahora un modus operandi diferente, enfocado en la planificación de asesinatos selectivos contra objetivos específicos en lugar de atentados masivos.

El caso, que vuelve a poner bajo la lupa la actividad de células vinculadas al terrorismo internacional en el país, salió a la luz tras una reunión de carácter reservado que las principales autoridades de inteligencia mantuvieron con los legisladores de la Comisión Bicameral. Pese a la contundencia de los reportes extranjeros y al rápido accionar de contrainteligencia, hasta el momento no se registraron indicios de que el presunto operativo de Hezbolá haya logrado avanzar más allá de las amenazas detectadas.