A pesar del ciclo exitoso del equipo, la continuidad del entrenador santafesino al frente de la Albiceleste ingresó en un terreno pantanoso por marcadas diferencias con la conducción de la AFA.
El futuro del banco de la Selección Argentina quedó envuelto en un manto de dudas. Lejos de resolverse como un simple trámite administrativo, la renovación del contrato de Lionel Scaloni atraviesa su momento más crítico debido a una serie de fricciones y desencuentros acumulados en los últimos meses entre el cuerpo técnico y la cúpula dirigencial de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
El primer gran factor del desencuentro responde al plano estrictamente deportivo y al desgaste anímico del propio entrenador. Con la salida consumada de varios referentes históricos, el oriundo de Pujato es plenamente consciente de que se avecina una profunda y exigente etapa de reconstrucción generacional. En la intimidad de su entorno, el director técnico duda seriamente sobre si dispone de la energía física y mental que demanda liderar desde las bases un nuevo proyecto a largo plazo.
A las complejidades deportivas se añade un delicado conflicto económico que generó malestar directo en el vestuario. Según reveló el periodista Gustavo Yarroch, existe actualmente una importante deuda de la AFA con el cuerpo técnico y los futbolistas vinculada a premios acumulados. En el seno del plantel impera un profundo disgusto: consideran injustificable la falta de pago de esos montos pendientes, sobre todo a la luz de los extraordinarios ingresos y contratos de patrocinio que la entidad madre del fútbol argentino percibió en el último tiempo.
Por último, las reiteradas desprolijidades organizativas terminaron por colmar la paciencia del cuerpo técnico. Para elevar la vara competitiva del seleccionado, Scaloni solicitó de manera insistente programar amistosos frente a potencias europeas de primer nivel. Sin embargo, la dirigencia no logró cerrar esos cruces de jerarquía y terminó acordando encuentros ante rivales de menor envergadura, una situación que generó un profundo malestar en el estratega albiceleste y que hoy deja su permanencia abierta a cualquier desenlace.