Dos formaciones de las empresas Renfe e Iryo colisionaron este miércoles por la mañana en la localidad de Urda. Más de 500 personas viajaban en los convoyes. El presidente Pedro Sánchez canceló su agenda y viajó al lugar del desastre.
España vive una jornada de absoluto luto y conmoción. Al menos 68 personas fallecieron y 80 resultaron heridas —50 de ellas de gravedad— tras la brutal colisión entre dos trenes de alta velocidad registrada este miércoles a primera hora en la localidad toledana de Urda. Los equipos de emergencia trabajan a contrarreloj en la zona del desastre, y las autoridades advirtieron que la cifra de víctimas mortales podría seguir aumentando con el correr de las horas, ya que aún hay cuerpos atrapados entre los hierros retorcidos.
El trágico accidente ocurrió a las 8.30 de la mañana en un descampado ubicado a unos 150 kilómetros de Madrid, a la altura del kilómetro 118 de la vía. Según las primeras informaciones y fuentes de los servicios de emergencia, un tren de la empresa estatal Renfe (AVE) chocó por detrás a una formación de la firma privada Iryo que se encontraba detenida sobre los rieles por motivos que aún se investigan. Como consecuencia del brutal impacto, tres vagones del Iryo y uno del AVE cayeron por un terraplén. En total, más de 540 personas viajaban a bordo: 397 en el convoy de Renfe y 147 en el de Iryo.
La principal hipótesis: una falla de comunicación en el centro de control
Aunque la investigación se encuentra en su fase preliminar, la Guardia Civil y las autoridades del Gobierno central apuntan a un “error humano” originado en el control de tráfico. La principal hipótesis sugiere que los sistemas técnicos que protegen las vías sufrieron una caída temporal alrededor de las 8.30. Minutos más tarde, cerca de las 8.36, un operario habría dado la orden al tren AVE de reanudar la marcha a velocidad normal, sin advertirle ni percatarse de que el tren Iryo aún continuaba detenido metros más adelante.
El ministro de Transportes español, Óscar Puente, quien calificó el suceso como un “accidente inverosímil”, detalló que si se tomaba la decisión de reanudar la marcha bajo esas condiciones técnicas, debía hacerse bajo el protocolo de “marcha a la vista”, una velocidad sumamente reducida que permite al maquinista frenar la formación ante cualquier obstáculo imprevisto en la vía.
Operativo de rescate, conmoción nacional y servicios suspendidos
El panorama en el lugar del siniestro fue descripto por testigos y rescatistas como “dantesco” y de “emergencia absoluta”. Ante la magnitud del desastre, el gobierno de Castilla-La Mancha activó el Plan Territorial de Emergencia. Alrededor de 200 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), dotaciones de bomberos de Alcázar de San Juan y Orgaz, tres helicópteros sanitarios y agentes de la Guardia Civil trabajan en las tareas de rescate y asistencia.
En la localidad vecina de Urda, el intendente Manuel Galán habilitó el pabellón polideportivo municipal para brindar atención primaria a los afectados, mientras los hospitales de la región se encuentran saturados y solicitaron urgentes donaciones de sangre.
La tragedia paralizó al país. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se mostró “consternado” y canceló inmediatamente su agenda pública para trasladarse a Urda y respaldar los operativos. Asimismo, la circulación ferroviaria de alta velocidad que conecta Madrid con Ciudad Real y Andalucía quedó totalmente interrumpida, afectando a un centenar de trenes. Renfe e Iryo habilitaron líneas telefónicas especiales y puntos de asistencia en las estaciones de Atocha y Santa Justa para brindar contención a los familiares de las víctimas.