El Xeneize recibe al equipo de Guayaquil desde las 21:00 con el arbitraje de Wilmar Roldán. Úbeda pone lo mejor a pesar del Superclásico, mientras que el conjunto ecuatoriano calienta la previa con frases polémicas.
La Copa Libertadores no da respiro y La Bombonera se viste de gala para una noche que puede ser determinante. Boca llega con el envión de haber ganado en el debut en Chile ante la Universidad Católica, un triunfo que le dio aire y lo acomodó rápido en el Grupo D.
El equipo de Claudio Úbeda sabe que una victoria hoy lo dejaría muy cerca de la clasificación temprana. Por eso, a pesar de que el domingo se viene el Superclásico contra River en el Monumental, el DT decidió no guardar nada y mandar a sus mejores hombres a la cancha.
La única duda en el once inicial es Miguel Merentiel. La “Bestia” arrastra una molestia física y será evaluado hasta último momento. Si no llega en condiciones, su lugar será ocupado por Milton Giménez, quien viene pidiendo pista con buenos rendimientos.
El regreso del Pipa y una frase que encendió la mecha
En la vereda de enfrente está el Barcelona de Ecuador, que llega con la soga al cuello tras perder en su estreno contra Cruzeiro. El equipo de César Farías necesita sumar sí o sí para no quedar relegado en una zona que se presenta muy exigente.
El condimento especial será la vuelta de Darío Benedetto. El “Pipa”, que se reencontró con su nivel goleador en Guayaquil, admitió que volver a la Bombonera siempre es un placer. Sin embargo, su compañero Sergio Núñez fue quien se llevó todos los flashes con una frase provocadora:
“Es un partido difícil. Pero sabemos que es Boca, tampoco es el Milan…”, lanzó Núñez para calentar un clima que ya venía espeso.
César Farías sabe que el estadio jugará su papel. El entrenador venezolano aseguró que para llevarse algo de Buenos Aires necesitan una “noche mágica” y mucha rebeldía para sobreponerse a la presión del público xeneize.
Boca buscará responder en la cancha a las chicanas y asegurar los tres puntos que le den tranquilidad. Con Wilmar Roldán como juez, la mesa está servida para un duelo de alto voltaje donde el Xeneize quiere reafirmar que, al menos en su casa, sigue siendo el gigante de América.