Luego de la histórica ceremonia para despedir al exlíder de Los Redondos, su círculo íntimo compartió un comunicado con un pedido especial. El artista dejó encendido su amplificador antes de partir.
El cierre de la masiva y emotiva despedida a Carlos “Indio” Solari trajo consigo una revelación profundamente conmovedora para sus miles de seguidores en todo el país. A través de un sentido comunicado oficial, su círculo más íntimo no solo agradeció el inmenso esfuerzo de los fanáticos por acercarse a dar el último adiós, sino que también dio a conocer un detalle entrañable que tuvo el músico poco antes de su partida.
Según relataron sus seres queridos en el texto que confirmó la finalización formal del histórico velatorio, el emblemático cantante preparó el terreno de su despedida. Con la lucidez poética que lo caracterizó a lo largo de toda su carrera, la familia aseguró con absoluta convicción que el exlíder de Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota “pensó en todo antes de irse”.
En un acto estrictamente privado y cargado de un fuerte simbolismo, el músico llevó a cabo una acción que caló hondo en sus allegados. Antes de su último suspiro, Solari dejó intencionalmente encendido el equipo Marshall conectado a su histórica guitarra, una postal que quedará grabada para siempre en la memoria de quienes lo acompañaron hasta el último momento.

Junto a ese icónico amplificador, también permanecía activo el sistema de sonido principal de su hogar. Según detalló el entorno, allí se encontraba escuchando en bucle las maquetas y los arreglos de las nuevas canciones en las que estuvo trabajando incansablemente durante sus últimos días, demostrando que su pasión artística se mantuvo intacta hasta el final.
Para sus afectos más cercanos, esta última escena en la intimidad de su casa no fue producto de una mera casualidad o de un descuido. Por el contrario, lo interpretaron como un mensaje expreso y un pedido silencioso dirigido directamente hacia su inmensa legión de seguidores, buscando transformar el profundo dolor de la pérdida en un legado musical eterno.

“Nos sugirió, así, que la música debía seguir sonando, más allá de lo que ocurriese”, reflexionaron sus familiares en el tramo final del sentido escrito. A modo de cierre y con una innegable carga de emoción, hicieron un llamado definitivo a todas las generaciones ricoteras para cumplir con su máxima voluntad: “Hagamos eso. Que su música no pare nunca más”.