El juicio por la desaparición del nene sumó una jornada de fuerte tensión. La exdiputada fue convocada como testigo por un polémico diálogo con el exgobernador Gustavo Valdés, mientras que la tía del menor optó por el silencio.

El juicio oral y público por la presunta sustracción y ocultamiento de Loan Danilo Peña sumó un nuevo y tenso capítulo institucional. En las últimas horas, el Tribunal Oral Federal de Corrientes resolvió convocar en calidad de testigo a la exdiputada nacional Elisa “Lilita” Carrió, en el marco de las audiencias que se desarrollan bajo una fuerte custodia en el Escuadrón 48 de Gendarmería Nacional.

La sorpresiva citación fue impulsada por Mónica Chirivin, la abogada defensora de Laudelina Peña. El pedido se basó en una serie de declaraciones públicas donde la fundadora de la Coalición Cívica aseguró haber mantenido un contacto directo con el entonces gobernador correntino, Gustavo Valdés, quien le habría confesado la frase: “A alguien había que quebrar”, en clara referencia a la tía del menor.

Según la reconstrucción temporal expuesta en los estrados, ese polémico intercambio se habría producido justo después de un recordado mensaje que el exmandatario publicó en la red social X en junio de 2024. En aquel tuit, Valdés había afirmado que se había dado “un gran paso” en la causa y que Laudelina ya había narrado los hechos, instalando de manera apresurada la hipótesis del accidente que luego fue desestimada por la Justicia.

En paralelo a la citación de la dirigente política, la jornada judicial estuvo marcada por la postura de la propia Laudelina Peña. A pesar de que la fiscalía federal le atribuye un rol central en el ocultamiento de su sobrino, la mujer se negó a declarar ante los magistrados y optó por hacer uso de su derecho a guardar silencio.

Esta determinación generó una enorme sorpresa en la sala de audiencias. Apenas unas horas antes, su defensa había anticipado públicamente que la mujer estaba dispuesta no solo a brindar su versión actualizada de los hechos, sino también a responder todas las preguntas de las partes involucradas.

Sin embargo, al ser consultada formalmente por el presidente del tribunal, Fermín Ceroleni, la acusada respondió de forma negativa. Pese a este sorpresivo revés, en los pasillos de los tribunales no descartan que la principal sospechosa decida romper el silencio más adelante, cuando la fiscalía y las querellas terminen de presentar el grueso de las pruebas en su contra.