Según el último informe del INDEC, la cifra representa una reducción de casi $40.000 en comparación con los primeros meses del año. Los datos también exponen una marcada brecha salarial de género y profundas desigualdades entre trabajadores formales e informales.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó este jueves su informe sobre la “Evolución de la distribución del ingreso”, correspondiente al segundo trimestre del corriente año. Los datos arrojados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) reflejan un marcado deterioro en el poder adquisitivo de la población: el ingreso medio per cápita familiar se ubicó en $688.496, lo que representa una caída de casi $40.000 respecto a los $728.008 registrados en el primer trimestre.

Este indicador —que resulta de sumar todos los ingresos de un hogar y dividirlo por la cantidad de miembros que viven en él— se condice con la baja generalizada del ingreso individual medio, que para el período abril-junio se ubicó en $1.094.136, por debajo de los $1.153.457 previos. Del relevamiento oficial se desprende que el 62,4% de la población total (aproximadamente 18.807.000 personas) percibió algún tipo de ingreso durante ese lapso.

Al desglosar la pirámide socioeconómica, el organismo estadístico detalló que el ingreso individual promedio del estrato bajo fue de $382.621; el del sector medio alcanzó $1.033.047, mientras que el del estrato alto trepó a $2.641.394. Las estadísticas oficiales también volvieron a poner de manifiesto la persistente desigualdad de género en materia salarial: mientras los varones tuvieron un ingreso promedio de $1.266.369, las mujeres apenas alcanzaron los $927.252.

El reporte dedicó un apartado especial a la precarización en el mercado laboral. Sobre un universo estimado de 9,4 millones de trabajadores asalariados, aquellos que se encuentran registrados y cuentan con descuento jubilatorio promediaron ingresos por $1.433.794. En la vereda opuesta, los trabajadores en la informalidad percibieron un promedio de $706.204, lo que representa menos de la mitad del salario de sus pares formalizados.

Finalmente, el documento expuso cómo impacta la crisis en la composición financiera de las familias más vulnerables. Mientras que, en el promedio general, los ingresos laborales representan el 78,1% del total que ingresa a una casa, en el decil más pobre la dependencia de ingresos no laborales (como asistencia estatal o jubilaciones sin aportes) escala dramáticamente al 67,3%. En ese mismo sector inferior, la carga de subsistencia es crítica: el INDEC contabilizó 307 personas no ocupadas por cada 100 que se encuentran ocupadas.