Los archivos desclasificados por la CIA revelaron otro tenebroso accionar de la dictadura militar en la Argentina. Toda la información.

Agentes de la dictadura argentina utilizaron dinamita en 1976 para hacer estallar los cuerpos de 30 disidentes que habían sido detenidos, esparciendo los restos por un radio muy extenso, de acuerdo con documentos de Estados Unidos publicados el jueves.

Los grotescos detalles sobre la explosión del 20 de agosto de 1976 que despedazó los cuerpos de 10 mujeres y los 20 hombres que fueron ejecutados en la localidad argentina de Pilar se localizaron en un reporte de la CIA que fue desclasificado recientemente y publicado por el Archivo de Seguridad Nacional.

Según el reporte, el estallido de 1976 tenía la intención de “enviar un sangriento mensaje a los demás militantes para que cesaran sus actividades cinco meses después del golpe militar”.

 Fuentes señalaron a la CIA que el líder de la junta militar argentina, el general Rafael Videla, estaba “molesto de que los cuerpos quedaran tan notablemente desplegados”. Videla los quería muertos, pero le molestaba que se hiciera de manera tan procaz, según el reporte.

VIDELA. En 1977. (AP/Archivo)

Los documentos son parte de una pequeña sección del Proyecto de Desclasificación Argentina, la mayor colaboración intergubernamental de desclasificación de documentos en la historia de Estados Unidos, autorizada por el presidente Barack Obama. El proyecto culminó con una última transferencia el mes pasado. Los reportes describen a detalle los “brutales métodos” que utilizó el ejército argentino.

“Seguimos recibiendo varios reportes sumamente creíbles de que la tortura es utilizada de manera rutinaria durante la interrogación de los detenidos”, dijo la entonces subsecretaria para Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios al Departamento de Estado Patricia Derian en un informe de 1979.

 “La picana eléctrica, una varilla para dar descargas eléctricas, al parecer sigue siendo la herramienta favorita, al igual que el “submarino” (sumergirle a alguien la cabeza en agua, orina, excremento, sangre o una mezcla de todo esto)”, indicó Derian en su reporte. “No hay más duda de que Argentina tiene el peor registro de derechos humanos en Sudamérica”.

Grupos de derechos humanos calculan que alrededor de 30.000 personas fueron asesinadas o fueron víctimas de desaparición forzada durante la dictadura argentina. Algunas de las víctimas eran mujeres embarazadas que “desaparecieron” justo después de dar a luz en centros clandestinos de tortura. El robo de bebés distinguió a la dictadura argentina de las demás juntas que en ese momento gobernaban en Sudamérica.

Las mujeres también eran objeto de violencia sexual. Otras fueron torturadas con ratas vivas o no fueron expuestas a la luz solar durante tanto tiempo que “su piel tomó una tonalidad verdosa”, reportó Derian.

 “Los relatos de las agencias estadounidenses de inteligencia sobre lo que yo llamo la maquinaria asesina del ejército, son escalofriantes”, dijo a The Associated Press Carlos Osorio, director del proyecto de documentación sobre el Cono Sur en el Archivo de Seguridad Nacional.

“Se trata de detalles precisos de la CIA sobre cómo operaba y estaba organizada la maquinaria”, declaró. “Los documentos que hemos identificado ilustran el caso de decenas de víctimas, las unidades a las que pertenecían los perpetradores y las circunstancias de los crímenes cometidos por la junta”.