El Gobierno nacional decidió postergar para mañana al mediodía el anuncio de la próxima etapa de la cuarentena en el marco de la pandemia del coronavirus.

El presidente Alberto Fernández recibió este jueves en la Residencia de Olivos al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y al jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, para definir los pasos a seguir.

Las tres jurisdicciones han acordado en avanzar en mayores restricciones a la movilidad que permitan una fuerte merma en la circulación, informaron fuentes gubernamentales.

Una serie de divergencias rodean aún la modalidad de la nueva cuarentena, que vence el domingo.

Durante la semana, desde el entorno de Rodríguez Larreta y de sus colaboradores habían dejado trascender que el jefe de Gobierno pretendía esperar unos días para seguir la evolución de los contagios y definir el endurecimiento del aislamiento, decretado por primera vez el 20 de marzo.

De todos modos, tanto el Presidente como el jefe de Gobierno y Kicillof, el principal promotor de la marcha atrás, comparten una creciente preocupación por la suba de los casos de COVID-19 y, particularmente, la ocupación de camas de terapia del AMBA que, según el reporte oficial de anoche, estaba en torno al 52%.

“Tal como se viene expresando la decisión a la que se ha arribado tiene como fundamento la evolución de la situación epidemiológica en AMBA, tanto en la multiplicación de casos como en la contagiosidad del virus”, puntualizaron.

Y agregaron: Las características de la próxima fase requieren precisiones dada la delicada situación que estamos viviendo y las condiciones que impone la virulencia de la enfermedad. El Presidente, el Gobernador y el Jefe de Gobierno de la Ciudad están comprometidos en alcanzar las mejores soluciones entendiendo que la ciudadanía ha realizado un gran esfuerzo estos meses para lograr los objetivos”.

La duración del “paso atrás” todavía se discute. Los especialistas coinciden que dos semanas es el plazo mínimo para poder ver el efecto de una medida.

Quince días es el mínimo para saber si funcionó. Si justo empiezan a bajar los casos uno o dos días antes de la apertura te jugás a que la gente piense que el problema ya pasó, como se vio cada vez que se abrió un nuevo permiso, desde salir a correr a los comercios de cercanía”, razonaban desde el gobierno bonaerense anoche.

También es un hecho que todos los anuncios -excepto el último, del 7 de junio- fueron por esa extensión. La séptima versión de la cuarentena, sin embargo, transita su tercera semana. Y no se descarta que la octava, la única con una marcha atrás en las habilitaciones, pueda seguir esa senda.